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Llega diciembre con su última página del calendario, que tiene la intención de sintetizar el proyecto del año. En este caso, de Guerreras de la Luz,  con sus hermosos valores para poner en práctica, quiero terminar con el amor incondicional. La Guerrera del Amor Incondicional te dice: «Quiero que seas feliz». Es un sentimiento que es necesario replantearse, no solo en tiempos de Navidad, para saber qué significa para mí. Parece un concepto grande e inasequible, pero tan solo con la aspiración de querer sentir ese amor, ya estamos haciendo mucho.

Ilustración: «La Guerrera del Amor Incondicional». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

Esta Guerrera fuera del tiempo, que toca con su mano la mano del Guerrero de la Luz, habla también de la polaridad, del masculino y femenino que todos llevamos dentro, y que cuando trabajamos por su equilibrio trae felicidad.

El profundo deseo de que el otro sea feliz es la forma de amor más elevada. Sólo cuando lo sintáis fluir en vuestro corazón tendréis una idea de lo que es. Porque si no fluye del corazón no existe, asegura esta hermosa guerrera.

Ella nos recuerda que el amor es una cualidad que no hace distinciones. La máxima aspiración es amar a todos los seres como una madre ama a su hijo. ¿Podéis imaginarlo?

Mi corazón y mi mente no han sido creados por naturaleza para sentir esta clase de amor. También pueden manifestar rechazo, resentimiento y miedo hacia el otro. Necesito entrenarme para tener el coraje y la determinación de amar y ahí es donde aparece la Guerrera del Amor Incondicional.

Ella es quien me enseña que el cariño hacia mis seres queridos es como un semillero donde germina esta emoción. Sin embargo, suele conllevar también apego. La idea de perderlos, o no ser correspondida como espero, me genera insatisfacción.

Asimismo, si mi amor va unido a la pasión, con la que lo confundo a menudo, me debilita, porque me hace dependiente. Cuando cultivo la sensación de amor en mi propio corazón, con cada latido consigo esponjarlo más y más. He de practicar primero con pensamientos amorosos hacia mí misma y después hacia los demás, aceptando nuestras debilidades. Porque ni yo ni nadie estamos, aún, plenamente evolucionados. Y sentir un profundo afecto a pesar de eso es quizás la más sublime muestra de amor.

¿Practicamos? Quiero que seas feliz.

 

Agradecer es la mejor muestra no solo de respeto y consideración sino de ser felices, verdad? Qué lástima damos cuando teniéndolo todo seguimos mendigando satisfacción devorando objetos y comprando sensaciones. Yo misma, en muchas ocasiones.

Ilustración: «La Guerrera de la Gratitud». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

Introduje a esta Guerrera de la Gratitud en la lista de doce guerreras del proyecto Guerreras de la Luz pues cada vez me doy más cuenta de que practicarla en la vida cotidiana, incluso para mis adentros, tiene mucho poder. La gratitud nos da paz, satisfacción, nos muestra que todo está bien, tal y como nos sucede. Es una sensación de aceptar que hay un orden superior, al que no alcanzamos a veces a comprender, que dispone las cosas siempre para nuestra evolución.

Por tanto, decir “Gracias” cada noche, antes de dormir, bastaría como única oración.

Agradecer es lo que abre de par en par las puertas de la alegría. Esa es la medicina de esta guerrera. Cuando pongo la vista en la abundancia que hay en mi vida, me siento feliz. Porque de pronto dejo de ansiar lo que no tengo, para reconocer y disfrutar de lo que se me ha dado.

Este movimiento de mi ojo interior lo cambia todo.  No me hace carente, sino abundante. Y esta nueva visión que me regala la Dama de la Gratitud, me impulsa a atravesar el posible dolor que pueda llegar a mi vida. Sentirme afortunada con todo lo que tengo en cada momento me da contento interior.

No sólo reconozco lo que se me da y recibo, también lo que se me quita y disgusta.  Doy las gracias por lo que tengo frente a mí. Ninguna guerrera podría afilar su espada si estuviera siempre a salvo en su cueva.

La mente agradecida siempre se fija en lo mejor y, por tanto, va a recibir lo mejor, este sería el lema de esta sabia señora. Dar gracias abre las puertas a que suceda lo extraordinario.

Es cierto. Cuando me siento agradecida me postro ante la magnificencia del universo. Él sabe lo que conviene en cada momento. Que se nos conceda un día más de vida, un segundo más de respiración ¡Qué milagro la respiración!

Y tú ¿en qué momento del día te paras a dar Gracias a la Vida?