Estamos en el mes más corto del año y, según algunos, el más anodino, pero a mi me gusta pues en febrero aún se puede contemplar todo lo que está por suceder en 2013, y además nació mi hijo pequeño hace nueve años. Aprovechando que acabo de entrar en mi fase de Elena Arquera observo la sutil frontera entre una etapa y otra de mi ciclo menstrual.

Para ello, he adoptado la costumbre de escribir en mi agenda algunas notas sobre mis emociones o acciones del día, poniendo delante la fase en la que estoy. Es una forma de comprobar en qué medida me aparecen las energías de las cuatro fases: la Bruja, Virgen, Madre o Hechicera y seguirles el ritmo.  De hecho, hace dos días terminé de menstruar y lo he vivido como Anciana Sabia (Bruja) de una forma muy gozosa y estable.

Me he organizado para descansar, atrincherarme en el sofá, mirarme por dentro e imaginar historias. Cada vez disfruto más de ese proceso de sentir licuarse en el interior de mi útero esa sustancia carmesí cálida y brillante.


Es fascinante percibir tu sangre bajar despacio por las paredes de la vagina para alojarse en su nuevo destino:  la copa menstrual de silicona, suave y flexible, un tampón de algodón o quizás sólo una mullida compresa. Sea como fuere, es un fenómeno que ahora observo con mayor curiosidad. Y hasta me atrevo a escribir de él. Es un momento que cada vez vivo con mayor consciencia y serenidad porque es tiempo de aceptar lo que soy y de no asustarme por necesitar pararme un poco a sentir y observar.

¿Por qué no se hablará más de ello? Tal vez porque es algo demasiado orgánico que “mancha” las buenas formas de una cultura que durante siglos ha ignorado los secretos de esta bella profundidad de las mujeres.

No lo sé, pero describir lo que experimento con la regla me hace bien y tras mi reciente hibernación así me lo pide mi Doncella (Virgen) llena de energía y lucidez. Quiero aprovechar esta semana de primavera que gozamos cada mes tras el sangrado, para realizar proyectos en el mundo exterior y concretar el plan de acción del año. Poner al día mi blog es uno de ellos. La oscuridad y quietud del invierno son mis aliadas. Y también ver las flores abrirse en esta época y sentirme hermana de todas las mujeres del planeta.


¿Cómo vives tu transición de Bruja a Doncella?

Te invito a prestarle atención a ese mágico momento entre tus fases y a contarlo aquí ;-).

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