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La joven de 21 a 28 años. Vivencias del cuarto septenio

En el mes de abril de mi calendario Las Edades de las Mujeres, toca hablar del cuarto septenio. Esa etapa aventurera y viajera de la vida para darnos el gusto de experimentar. Es el momento de atravesar las tempestades emocionales, enfrentarse a ellas y tratar de apaciguarlas, aunque no siempre sea fácil. Por eso, destapo mis cartas por dentro y vivo mi vida como si fuera un juego.

Juventud 1: cuarto septenio

Ilustración: Pareja inspirada en «La carrera» de Picasso. Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

A pesar de ello, mi mayor desafío en estos años es aprender a relacionarme con los demás, especialmente con aquellas personas que me atraen. La urgencia de asumir mis propios miedos me va haciendo más independiente. Me doy cuenta de que todos los humanos somos un cúmulo de fortalezas y debilidades. Con este descubrimiento, intento aprovechar para liberar al supuesto personaje de cuento del entuerto de rescatarme de todo mal.

Con todo, hacia el final de este septenio, entro en crisis con lo que fui, lo que soy y lo que quiero ser. Me paro y observo. Escuchar a la par a mi razón y a mi corazón me ayudará a madurar.

Dicen que, en este tiempo, se abre la puerta hacia el inconsciente y se entra en resonancia íntima con la humanidad. Resulta más fácil conectar con la dimensión de lo sagrado. Debe ser que por eso muchos artistas culminen a esta edad algunas de sus grandes obras.

La pregunta es: ¿Puedo alcanzar mis ideales?

 

La joven de 14 a 21 años. Vivencias del tercer septenio

Al igual que se acerca la primavera, en Las Edades de las Mujeres es tiempo de alumbrar mi identidad.

De los 14 a los 21 años me sumerjo en el oleaje de un cuerpo en plena vorágine de reconstrucción, que lucha para cambiar todo lo establecido. Es la edad del desafío, de encajar mente, emociones e instintos.

Adolescencia: tercer septenio

Ilustración: «Adolescencia». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

En esta época, los chicos son más terrenales y se centran en conquistar el universo exterior. Las chicas, tendemos a ser más cósmicas y profundizamos en el interior. Estoy más activa, aunque a veces me frenen los juicios y opiniones de los demás. Me siento un poco sola e incomprendida.

A esta edad resulta trascendental parecer atractiva, intelectual o físicamente y seguir el dictamen de las modas. Y yo, yo que quiero ser una Bella Afrodita, me siento como el Patito Feo. El drama del amor -más ilusorio que real- es el motor de estos años repletos de altibajos.

Cuando regresan las emociones o los recuerdos reprimidos de este septenio, busco las conversaciones y los momentos increíblemente mágicos que también viví. Estoy modelada de sol y oscuridad. Y, en ese lote completo, navega mi yo.

 

 

¿Quién soy yo?