Valores / Edades / Educación de paz / meditaciones / Autoestima / Mente / Mujeres sabias / Madurez /

Esta diosa vulnerable, el arquetipo de la esposa, necesita compulsivamente estar en pareja, de lo contrario, se siente incompleta.  Lo más sagrado para ella es el matrimonio, pues es el arquetipo que otorga la capacidad de vincularse, de ser leal y de soportar y atravesar dificultades. Cuando una parte de Hera no está presente en un matrimonio, falta algo.

Ilustración: «Hera, diosa del compromiso». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

Por eso la dibujé para la serie de Las Diosas que hay en Ti con elegancia y con esos grandes ojos bellos y desconfiados, sobre un fondo amarillo, como símbolo de su punto débil: los celos.

La mujer-Hera de un marido fiel, está realizada, es feliz y su prioridad es su pareja, por encima incluso de los hijos. En su matrimonio encuentra estabilidad emocional, salvo cuando deja en manos del otro las riendas de su propia vida, o se obsesiona por querer que su pareja cambie.

Suele elegir a hombres poderosos, pero también con algo de niños necesitados de cuidados. Sienten que la sexualidad es un componente más de la vida en común, pero no algo vital.

Para transformar la ira y los celos de esta diosa sería recomendable para ella conocer a fondo al futuro compañero antes de casarse, decidir confiar en la fidelidad del otro o atreverse a dar el paso de abandonar un matrimonio vacío.

 

Su lema podría ser: “Cuando algo o alguien me importa me comprometo y soy fiel”

 

¿Qué parte de Hera hay en ti en las relaciones o en la vida?

 

 

En el calendario de Las Diosas que hay en Ti, he querido ilustrar a esta diosa maternal como una mujer serena, abundante y sensual que pone su mano sobre su útero en señal de veneración por su don de crear vida. Fue de las diosas que más me costó dibujar, pues no sabía muy bien cómo reflejar la maternidad y a la vez el poder y la dulzura.

Ilustración: «Deméter, arquetipo de La Madre». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

Algunas de vosotras me habéis comentado que al verla os sentís identificada con ella de alguna manera y eso me hace sentir la maravilla de conseguir que una silueta que nace de la nada, en un papel en blanco, llegue a vuestro interior y pueda transformaros o inspiraros así. ¡Gracias! Ese es mi objetivo. Tocaros el corazón a la vez que toco el mío. Crear.

 Deméter representa el instinto maternal. Es de las diosas que he dibujado para la serie Las Diosas que hay en Ti, de las que más me gusta, por la serenidad que me transmite.  También porque es un arquetipo que yo pensaba que no tenía muy desarrollado y al pasar de los años me he dado cuenta de que hay dentro de mí una profunda fuerza maternal.

Inspirada en el libro de Las Diosas de cada Mujer de Jean Shinoda,  he visto que las mujeres que tienen muy activa esta diosa vulnerable (porque es dependiente), buscan el cuidar a los otros en todas sus relaciones, no se limitan sólo a su prole. Abundantes, sólidas, eficaces, con los pies en la tierra, cálidas y de fuertes convicciones.  Si no consiguen tener hijos o, cuando éstos se van de casa, corren el peligro de perder toda su energía vital.

La señora Deméter tiene muy buena relación con otras mujeres y cuenta con sus amigas, más que con sus parejas, para el apoyo emocional o ayuda material.  En sus relaciones sentimentales ofrece tres patrones. Uno, el de gran madre emparejada con su hijo-amante; otro, unida con quienes buscan un clon de su madre y, finalmente, comprometida con hombres-familia. Sólo con éstos últimos puede satisfacer su deseo maternal sin ser explotada. Además, no suele poseer un fuerte impulso sexual, aunque es afectiva, femenina y cariñosa.

Este tipo de mujeres se caracteriza por no saber decir que no. La necesidad de sentirse útil está por encima de ella misma, con lo cual es presa fácil de relaciones de abuso. Algunas vías para su evolución personal pasan por atreverse a reconocer y expresar su irritación, convertirse en su propia buena madre y preguntarse: ¿Quiero de verdad hacer esto? Han de aprender a desapegarse dejando crecer a los demás y cultivar otras diosas dentro de sí.

Dice Nora Díaz que «Además de conocernos y sanarnos a nosotras mismas es nuestro deber sanar la Tierra. Todo tiene un padre y una madre, y quien está herida ahora es la madre,  la parte femenina del mundo».

“Deméter, enséñame a ser paciente y generosa, también conmigo misma”

Para poder evolucionar es muy importante que aprendan a desapegarse dejando crecer a los demás y decidirse a cultivar otras diosas dentro de sí.
La fase del ciclo menstrual en que podemos sentir más este arquetipo o potencial es la ovulación. Este momento resulta muy favorable para reunirte con amigos o familiares, o tener reuniones profesionales y comunicarte con el mundo en general. La fase del ciclo lunar que representa es la luna llena.
Es muy interesante la vertiente de maternidad universal que puede surgir una vez cumplidos los 52 años, que nos lleva a querer dar nuestro legado no sólo a nuestros allegados sino a toda la humanidad. Intuyo que a la primera que hay que honrar y venerar es a nosotras mismas, para después poder dar. Si no ¿desde dónde?

Esta es la enseñanza que me recordó la Abuela Margarita en su última visita a España, a quien tuve el gusto de conocer hace unos días en Elche (Alicante) hablando de los ciclos de la vida. No os perdáis el vídeo para enamoraros de ella como estoy yo.

¡Qué maravillosa madre universal, qué sencillez y qué grandeza, la Abuela Margarita! Otro día, si queréis, os hablaré de ella y su ancestral sabiduría que además me ha inspirado el próximo proyecto de calendario. Os tendré informadas. ¡Gracias a la vida!

¿Qué parte de tu ser necesitas nutrir con el cariño de tu madre interior?