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Ilustración: «Mujer Luna» de Elena Caballero. Técnica mixta con acrílicos.

Para algunos, puede sonar hoy extraña la idea de que la luna nos pueda influir de alguna manera. Así que, querida primera luna llena de invierno, quiero recordar una vez más cuáles son los aspectos más destacados de cada una de tus cuatro fases, por si alguien puede experimentarlos por sí mism@s y sincronizarse contigo un poco más este año.

A la primera Luna llena del invierno algunos la llaman Luna de Lobo aunque, también pueden nombrarse así a las lunas llenas que ocurran durante la estación más fría del año. Dicen que algunas tribus de Estados Unidos te llamaban Luna de Lobo porque tu aparición coincidía con la temporada en la que los lobos aullaban. También te bautizan como Luna de Hielo, Luna Fría o Luna Vieja.

Desde tu trono en el firmamento, siempre has sido adorada como una diosa por tu poder magnético sobre las aguas y la vida orgánica del planeta. Antes de que la luz eléctrica invadiera cada rincón, cada noche tú regías todos y cada uno de los movimientos humanos. El tiempo empezó a medirse por tus fases creciente y menguante, que señalaban los momentos de sembrar, cosechar, celebrar o descansar.

En muchas culturas las mujeres se reunían en tu honor para danzar y venerar el poder cíclico de morir y renacer continuamente, al igual que su ciclo femenino.

Hoy suena extraña la idea de que nos puedas influir de alguna manera, pero podemos recordar cuáles son los aspectos más destacados de cada una de tus cuatro fases, por si podemos experimentarlo y sincronizarnos contigo un poco más este año:

En la fase creciente, es un comenzar de nuevo y puede ser buen momento para diseñar y ejecutar los planes para el mes siguiente.

Cuando estás en fase de luna llena, plena de energía, abundancia y plenitud, puede resultar el mejor tiempo de realizar, ayudar y conectar con los demás.

En la fase menguante, empiezas a replegar tu luz, y tal vez sea una buena ocasión para deshacerse de lo que no nos sirve y aprovechar el impulso creativo de la transformación.

En la luna nueva u oscura, suele ocurrir que la energía física sea mínima y la reflexión mayor. Es buen momento para descansar, meditar y vislumbrar.

Según mi Sincronario Solylunar 2021, el 28 de enero es luna llena así que estos días de invierno, de luna de lobo, es buen momento para poder celebrar el milagro de la vida un día más, danzando sobre la Tierra alrededor del Sol con la amiga luna moviéndose en nuestro cinturón.

 

¡Cuéntale tus sueños a esta lunita de lobo, fría, quieta y hermosa y aprovecha el resto del ciclo lunar para hacerlos realidad!

Si aún no tienes tu Sincronario Solylunar 2021, aún puedes conseguirlo en la tienda de mi web.

Y tú ¿has apreciado alguna vez estos cambios en tu vida coincidiendo con las fases lunares? 

¡Feliz primera luna llena del año! ¡Feliz viaje por todas las lunas de este 2021! 

Ilustración: Elena Caballero para www.lasmujeresquehayenti.com

La mujer de 77 a 84 años… y siguientes. Vivencias del duodécimo septenio

Tal y como venimos viendo en Las Edades de las Mujeres, es necesario aceptar y saborear los tesoros que vamos encontrando en cada etapa que nos toca recorrer, más allá de nuestros prejuicios o temores. Si perfeccionas el arte de vivir, estos años de la vida, en el umbral de la «mayoría de edad», pueden ser los más felices. Bette Davis decía que “envejecer no es para cobardicas”. Y es que acercarse a la verdad precisa haber hecho músculo en cierta sabiduría, coraje y compasión.

Ilustración: «Sabias. Undécimo septenio y siguientes. Dulce desapego». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

En lugar de añorar lo que se quedó en el camino, elijo expandir la conciencia. Una acaba pareciéndose a lo que ha rondado más su mente cada minuto. Así, en esta etapa, quiero viajar ligera. Con alegría, me voy desprendiendo de pesados pensamientos, pertenencias, salud y afanes. Me regalo silencio y medito cada día más.

Estoy en el desenlace de mi historia en la tierra y, desde este punto, los conflictos mundanos son relativos. Por ello, resulta más fácil perdonar y perdonarme. Confío en que sabré resolver ahora asuntos pendientes en mis relaciones con los demás.

De los 77 hasta los 84 años, y más allá, intimo con el misterio de la vida. Me entreno en soltar y confiar con serenidad, en poder transmitiros algo de auténtica paz. Cierro los ojos y toco todas las estrellas que me habitan. Qué Navidad tan hermosa nos aguarda.

 

¿Cómo vivir una vida digna de ser vivida?