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En estos tiempos de solsticio se encienden las hogueras en el planeta. Recuerdan esa misión ancestral de la Antigüedad que decía Jung de mantener siempre avivado el fuego sagrado,  ya que ello era símbolo de la vitalidad y la fuerza.

«Mujer Fuego» invítanos a danzar cuando así lo sintamos!

En el caso del hemisferio norte en el que vivo, esa vitalidad y fuerza del fuego es lo que a mí me inspira el verano. El fuego siempre se ha idolatrado como la divinidad, pues se pensaba que era la total personificación del espléndido sol sobre la tierra y actualmente los mensajes del fuego a las mujeres sabias de los Andes dicen que hablar con el fuego es parte, cada vez más, de un camino sagrado de sanación y de comprensión profunda. Por tanto, son tiempos importantes para encontrarse alrededor del fuego, en el que podemos cantarle en círculo todas las mujeres.

Existen muchos ritos en los que las antorchas, fogatas y cenizas se utilizan para purificar y favorecer el bienestar de los congregados. En las hogueras de la Noche de San Juan, que este año han estado prohibidas en la mayor parte de España por el tema de COVID19, son el símbolo de asegurar el dominio de la luz sobre las tinieblas, el triunfo del bien sobre el mal y eliminar lo negativo.

Que tus llamas, abuelo Fuego, nos ayuden en el camino a transformar nuestras negatividades y miedos en sabiduría y alegría de vivir, que hacen falta para este nuevo tiempo!

Y tú, ¿qué has soltado en el corazón de la llama este año para aligerarte y quererte más?

Cuando llega esta época explosiva de la primavera nada como caminar consciente, con todos los sentidos posibles, enfocados en la naturaleza. Así todo se vuelve enseñanza y aprendizaje. Pero si no abandonas tu charla interna, estás cieg@ a todo lo que ocurre ahí fuera.
Toca echarle freno a este runrún. Y después, tras un rato de nada, verde y silencio, surgen decretos, palabras, sentires, improvisados poemas. Alocados apuntes para avivar la creatividad, esa que me devuelve a la vida:
«Cuando tengo el coraje
de callar a mi censor interno,
el mundo viejo se derrumba,
y puedo jugar y disfrutar tranquila
con mi niña interior.
Qué alegría transformar su esencia
en mis propias obras,
experimentos, danzas,
abrazos, poemas;
nacer a un espacio nuevo
donde floreces libre,
amor».
E.C.
¿Has escrito ya tu pequeño poema esta primavera? Me encantaría leerlo!