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Llevo queriendo sincronizarme con la luna desde hace casi 20 años, pero me distraje con otras cosas. Quiero comprender su misterio y el mío, ver cómo la siento dentro de mí. Es un camino que no acaba nunca.  ¿Sabes que tomar conciencia de los ciclos despierta tu energía y tu ser más auténtico?

Por eso, para 2022 he realizado esta pequeña agenda para que sea este año un momento de verdad de conectar con ella y con lo que yo soy. Ambas fluimos en un ciclo constante de vida, muerte y renacimiento que me muestra cómo vivir en las fases crecientes y menguantes de la existencia y aceptar mi luz y mi oscuridad.

En las mujeres esta ciclicidad está vinculada sobre todo a la menstruación, pero el ciclo lunar, según estoy comprobando hace tiempo, nos influye más allá de la menopausia y a todos los seres del planeta. En cualquier fase que estés, te invito a usar cada uno de los 13 diagramas lunares de la agenda para conocerte mejor. Es una invitación a mirar y sentir la luna a lo largo de todo un año para experimentar por ti misma las energías lunares que más te inspiran y alcanzar tus sueños y dar forma a tus anhelos más profundos.

 

Cómo usar el diagrama lunar

El diagrama lunar permite hacer seguimiento al ciclo lunar (y también al menstrual), de aproximadamente 28 días, para aprender a conectar contigo misma y observar cómo te afectan las energías predominantes del día según sea luna nueva, creciente, llena o menguante. Para ello te presentamos trece diagramas lunares para rellenar uno por mes o por mes lunar.

El mes lunar comienza el día de la luna nueva, situada arriba del diagrama. Cada mes anotarás en los espacios en blanco del círculo, dividido en los días que tenga el ciclo lunar, cómo te sientes en cada una de las cuatro principales fases de la luna. Cuando llegue otra vez la luna nueva cambia al siguiente diagrama. (Aunque, si prefieres, también puedes empezar un diagrama en cada nuevo mes).

Escribe cada día lo más importante para ti sobre tu estado físico, mental, emocional o espiritual con pocas palabras, un símbolo o un color.  Ponerlo en tu mesilla de noche te ayudará a recordarlo y a ser constante.

-Si tienes el ciclo menstrual, y quieres comprender mejor tu regla, anota tu primer día de sangrado en el diagrama en el día que corresponda. Si quieres, señala también el resto de las fases de tu ciclo con una palabra o color, para ver cuándo ovulas o cómo vives los días antes y después de la menstruación. Observa cómo estás, qué necesitas, en qué luna coincide cada mes y qué significa para ti. Si no tienes regla, simplemente anota cómo te influye cada luna.

Escucha tu sentir antes de escribir: ¿cómo me siento hoy con la energía de la luna nueva? ¿Qué he soñado? ¿Qué está pasando hoy en mi vida con la luna creciente? ¿Cómo me siento en esta luna llena? ¿Puedo ver mi sombra en esta luna menguante?

-Al final del mes tendrás una imagen más clara de tus sensaciones, emociones y pensamientos predominantes en cada momento y podrás usarla como un valioso registro de tu salud y energía vital a lo largo del año para quererte y conocerte mejor.

Además de un acto de amor por ti misma, este hábito observador, te libera por unos instantes de la saturación de tecnología y ayudará a equilibrar tus energías con las de nuestro querido planeta y a rescatar tu poder esencial.

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Con amor y alegría, te deseo un muy feliz y consciente 2022!

eLeNa

Hola diciembre, terminamos el año con la última ilustración del proyecto de autoconocimiento Cuerpo de Mujer. Representa la cabeza y también los pensamientos y su influencia tanto en mi cuerpo como en el exterior. Siempre es buen momento de revisar creencias y liberarse un poco, ¿verdad? Porque en la cima de mi cuerpo estás tú, cabecita mía, dirigiendo la orquesta, y yo quiero que mi vida sea la más bella sinfonía que pueda imaginar. Eres única, pues casi todo en mi cuerpo es doble menos tú, y eso me recuerda que soy una con Todo.

«Mi cabeza, entre el cielo y la tierra». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero

Mi madre siempre me ha dicho que estoy mejor con el pelo recogido. Y fue al soltármelo, cuando sentí que recuperaba todo mi poder personal. Quiero ser yo quien elige la dirección de mi nave.

Mi manera de pensar, hablar y sentir graba una huella en mis células. Un pensamiento sostenido durante un tiempo y repetido muchas veces, se convierte en creencia. Las creencias son fuerzas vibratorias que acaban formando parte de nuestra biología. Aunque la buena noticia es que los pensamientos siempre se pueden cambiar.

Según los pueblos indígenas, los cabellos simbolizan nuestros pensamientos, al igual que la hierba representa el pensamiento de la Madre Tierra. Es en la coronilla, el punto del séptimo chacra, donde puedo despertar a mi maestra interior.

¿En qué parte del cuerpo está la mente? Se sabe que no está encerrada en ningún órgano. Los tejidos del útero o las mamas, fabrican las mismas sustancias neuroquímicas que elabora el cerebro al pensar. La mente existe en todas nuestras células.

Por eso, cuando, a causa de un pensamiento, te llegue alguna profunda emoción, tómate el tiempo de sentirla. Recoge su mensaje y, después, déjala marchar. Atreverse a parar, sentir y soltar –por ese orden- ayuda a sanar el cuerpo más de lo que podíamos imaginar.

Sólo en el aquí y ahora puedo sintonizar con el universo. Cuando estoy bien enraizada en mi cuerpo de mujer puedo afirmar con amor: “Ocupo mi lugar entre el Cielo y la Tierra”. Y, solo entonces, puedo sentirme de verdad en casa».

 

¿Qué cuentan tus pensamientos de ti?