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Vivencias del primer septenio: nace una flor

Este año comenzamos con una serie de ilustraciones que he realizado para que viajemos por todas las edades, desde la tierna infancia hasta la ancianidad, por septenios. El propósito de Las Edades de las Mujeres es descubrir qué tesoros se encierran en cada etapa de la vida.  Empezando por el principio me dibujé cogidita de la mano por mi madre y mi padre, en un entorno imaginario, que pretende ser el norte de España.  Quería transmitir esa inocencia pura que yo tenía, y qué difícil plasmar eso. De cualquier forma éste es el resultado y su mirada limpia abre las páginas de este nuevo proyecto en forma de calendarios y agendas en el que me he vuelto a embarcar para 2019. Ojalá lo disfrutéis. Para mi ha sido un camino profundo muy necesario para conocerme y quererme más. Mi deseo es que también lo sea para ti.

“La verdadera patria del ser humano es la infancia”, escribió Rilke. La niña que fui se adentra en ese país azul como una delicada flor: requiere agüita, cariño y calor. Mis sentidos son las hojas que absorben y graban desde cada gesto y olor hasta intenciones y tonos de voz.

Técnica mixta sobre papel: El primer septenio.

Para desarrollarme necesito sentir que el mundo es bueno, un lugar seguro donde crecer. Hace falta un buen nido para sostenerme y realizar lo que yo traigo a esta existencia. La confianza en mí misma se forja en estos primeros años. Si cuento con la mirada amorosa de mis padres o cuidadores, podré desplegar mi propia capacidad de amar.Hasta los 7 años es tiempo de construir todos mis órganos físicos. Jugando desarrollo toda mi energía vital. Dejemos mi aprendizaje intelectual para el siguiente septenio.

En este momento, el contacto humano y la naturaleza son lo más importante para mi salud. En mi caso, aún me impregna el aroma de los pinos del Monte Umbe y el aura de misterio del Bilbao donde nací.

Como nada es perfecto, de vez en cuando me transporto con la imaginación a algún episodio de mi infancia, para “enmendar” los posibles errores del pasado. Allí, lo transformo en lo que me hubiera gustado que fuera, y de esa forma, consuelo a mi niña interior herida. Un auto abrazo imaginario ayuda a deshacer los nudos más arcaicos.

Y yo me pregunto:

¿Qué queda de esa niña en mí? ¿Qué me pide ahora?

¿Y la tuya?

 

Guerrera del Perdón: soltar la culpa

Guerrera del Perdón, técnica mixta. Por Elena Caballero

Ahora que viene el tiempo de soltar, como las hojas se sueltan de las ramas en el otoño en el hemisferio norte, toca soltar juicios demasiado severos. Esta dama que dibujé vestida del color símbolo de la transformación y la alquimia, el morado. Ella nos inmuniza del veneno de la culpa, esa sensación espesa de que hay algo en mí o en ti que es erróneo. La culpa es una autocrítica por no creerme lo suficiente. Por eso no logro estar satisfecha conmigo, ni con los demás. Con este juicio constante pierdo el tren de ser feliz ahora. Pero todo tiene arreglo.

El perdón es la herramienta mágica que me aligera. Descubro que perdonar es liberarme del pasado y quedar disponible para el presente.

Pero la Dama del Perdón me enseña a mirar a los demás con ojos nuevos. A descubrir que el otro es el espejo en el que se refleja lo que yo no he sido capaz de aceptar en mí, oculto en mi inconsciente. Así que observemos quién nos levanta más ampollas. Si lo ataco, me agredo a mí misma.

No se trata de algo malo, tan solo es el programa emocional con el que estamos acostumbrados a funcionar cada uno de nosotros. Cuando reseteo ese programa, dejo de creerme víctima o verdugo, ya no me siento separada de los demás. Abandono la pequeña idea de mí, que se siente agraviada. Y me sumo al desafío de aprovechar toda relación para recordar que tú y yo somos completamente inocentes.

La clemente guerrera me recuerda que mi naturaleza es ser feliz y estar en paz. Ver al otro inocente es volver a mi propia inocencia. Me empuja a soltar lo que me sobra, el juicio. Y experimento una gran felicidad cada vez que consigo aceptarme, cada vez que logro aceptarte.

¿Y tú, eliges paz?

 

 

Guerrera de la Compasión: alivio el sufrimiento

Qué mejor que en vacaciones echar en la maleta un buen legado de virtudes para pasar en paz este tiempo? Si no ahora, ¿cuándo? Entre el brillo de lo fútil quiero ir más hondo, practicar la rotunda felicidad interior que ofrecen las guerreras, compatible con todo tipo de diversión cabal. Querer ser feliz e íntegra, sin ser repelente, impaciente ni rara, ese es mi afán. A ver si lo consigo.

Aquí va el mensaje de este Guerrera de la Compasión, que elegí para el mes de julio en los calendarios y agendas Guerreras de la Luz 2018. Esta inmensa figura representada con múltiples brazos está siempre dispuesta a socorrernos. Contempla la existencia como un océano, donde todos los seres navegamos zarandeados por similares recelos e inquietudes.

La gran tarea es aprender a ver el sufrimiento en el mundo sin tomarlo personalmente, para evitar sentirme agobiada y deprimida, pues así soy de poca ayuda.

Técnica mixta sobre papel. Elena Caballero Arenas 2017.

Esta guerrera me inspira a sentir empatía por los demás, pero sin involucrar mis propios miedos y penas quizás sin resolver. Ella me hace observar primero de dónde vienen mis problemas y cómo liberarme de ellos.

Con atención plena, puede surgir dentro de ti la ecuanimidad que te permita encontrar la forma de sanarte y beneficiar a los demás, me recuerda esta deslumbrante señora. Pero lo olvido a menudo y cuanto más quiero proteger a mi pequeño yo, menos espacio queda para darme a otros.

Cuando abandono el papel de protagonista, tomo mis propias dificultades como tributo al hecho de existir. Y nos veo girar a todos en la rueda de la vida. Así surge la compasión por mí misma y logro vislumbrar lo que están padeciendo otras personas desconocidas y comprender su difícil situación.

Solo entonces me adivino capaz de ponerme al servicio de mis compañeros de camino. Descubro que sólo tiene sentido llegar a buen puerto si viajamos unidos. Y se me ensancha el corazón. Todos merecemos ser felices.

 

La Guerrera de la Sabiduría abre tu mente

A estas alturas del año, en el mes más luminoso, estoy muy contenta y agradecida tras la difusión que están teniendo las Guerreras de la Luz. Trabajar con ellas es volver a los valores, al ser, para que nos de la fuerza que necesitamos en estos tiempos convulsos. Una forma de entrenar a la Guerrera de la Sabiduría es dejar espacio a la posibilidad de que las cosas no son exactamente como yo me creo que son. Esta dama luminosa me hace ver con claridad que todo es relativo, pasajero e impermanente. Empezando por mi propio cuerpo.

Guerrera de la Sabiduría. Técnica mixta: acrílico, rotuladores y lápiz.

Su luz es como una espada que corta la confusión y las falsas ilusiones. Porque la realidad que percibimos no es tan real, sino totalmente subjetiva. Cada cual lleva sus propias gafas de ver. Los mismos fenómenos existen de una forma distinta según quién los mire y el valor que les atribuya.

La guerrera de la sabiduría muestra que casi siempre adoptamos una de estas dos posturas frente a las cosas: de atracción o de aversión. Si percibo la situación como causa de placer, reacciono con deseo o apego. Si la veo como causa de sufrimiento, suelo reaccionar con odio o rechazo.

Es un continuo baile de me gusta, no me gusta. Viejos patrones y creencias heredadas me dificultan aprender otros enfoques. Al empeñarme en una visión equivocada, me enredo en la ignorancia más persistente.

Cuando tomo conciencia de que nada perdura ni es lo que parece, dejo de sufrir tanto y mi perspectiva del mundo se transforma.

Elige cómo prefieres relacionarte con lo que te rodea, desvela esta ecuánime guerrera. Tú eres quien decide odiar o apegarte a los objetos.

Entonces, cuando al escenario de mi vida llega una situación que me causa rechazo o deseo, puedo optar por mirarla directamente a la cara y decir, neutral: Ah, mi vieja amiga, estás de nuevo aquí. ¿Qué debo aprender esta vez?

 

Ven Concentración: UNA cosa por vez

Iniciamos el primero de mayo, con un buen antídoto de la dispersión, esa enfermedad de nuestro tiempo. Lo bueno es que tiene cura. Como todo. Con esta poderosa dama, soy capaz de gobernar mi mente. Orientar el pensamiento en una sola dirección le da la potencia de un rayo láser, afirma.

Guerrera de la Concentración. Técnica mixta

Cuando me desconcentro, mi mente es como un mono en un árbol. Nunca para. Y así el tiempo y la vida pasan tras mil pensamientos. No consigo muchos de mis grandes sueños por esta falta de foco y escasa fe en mí misma.

Sin embargo, todos somos capaces de concentrarnos. Sólo tengo que ver cuánto me cunde cuando logro centrarme varios minutos a la hora de leer, dibujar, estudiar o meditar. Prueba a apagar el teléfono móvil, el wifi. No es fácil. Pero marca toda la diferencia.

Dos enemigos complicados son el sopor y la agitación mental. El sopor me adormece y la agitación mental me distrae con multitud de pensamientos en mitad de la concentración.

Cosas sencillas, como la respiración, le dan ritmo a la mente.  No se puede respirar despacio y pensar rápido. Por eso, inspirar y exhalar con más calma me ayuda.

Procuro estar presente y con la mente aquí, donde está mi cuerpo. Con esta valiosa guerrera, ni lo pasado ni lo futuro existen. Concentrarnos en conseguir nuestro objetivo, sin distracciones, es la clave para lograr las cosas más increíbles.

Me enfoco aquí y ahora en UNA cosa. 

 

 

 

Guerrera del Esfuerzo Entusiasta: ¡Yo quiero!

Estrenamos abril con una de las guerreras sin la cual nada verdaderamente bueno se puede alcanzar. Es curioso que haya caído en el domingo de Resurrección. ¿Será que cuando a veces parezca el fin, solo toca volver a empezar?

Guerrera del Esfuerzo Entusiasta. Técnica mixta. 

La dibujé como una mujer poderosa, dispuesta a subir a una gran montaña, pero tan segura de la verdad y el poder de su objetivo que aunque a veces se agote no pierde la sonrisa.

Porque sin la voluntad de esta dama no consigo realizar nada que valga la pena. Esforzarse es poner el brío en hacer las cosas que sé que son positivas, aunque en ocasiones no me resulten fáciles o placenteras.

Esta guerrera, la que no se rinde, me recuerda que mi gran aliado, desde el principio, es pensar: Yo puedo. Si no creo en mí, ni confío en mi objetivo, no querré hacerlo ni invertiré suficientes arrestos en ello.

Gran enemiga es la pereza. La pereza de postergar y también la pereza de afirmar yo no soy capaz, que suele ser excusa para no volcar la energía necesaria hacia donde pretendo llegar.

Cuando mi motivación es grande, por muy difíciles que se pongan las cosas, no cejaré hasta conseguir lo que me he propuesto. Y a la vez sabré detectar los necesarios momentos de descanso.

El esfuerzo entusiasta es semejante a la armadura que se pone una guerrera antes de la batalla, ya que siempre cabe el riesgo de resultar herida. Si tuviera un temor insuperable a recibir cualquier golpe, no se dignaría a luchar.

Con esta imagen en mente me pertrecho frente a los retos sin temor ante la adversidad. Imaginar lo peor, te ayuda a atravesarlo, afirma esta luchadora. Además, el dolor no resulta al final tan grande como el imaginado.

Cuando tengo un objetivo claro consigo esforzarme con entusiasmo. Por eso tengo que buscar aquello que me mueve y me aporta de verdad. Tener seguridad en mí misma e ir a por ello sin demora.

 

 Conecto con la fuente de mi energía

Guerrera de la Honestidad: «cumplo»

Una guerrera de la luz está inspirada en lo que el budismo denomina un bodhisattva, un ser que vive despierto y con el corazón abierto, comprometido con la transformación de la realidad en la que vive. Todos podemos conectar con esta inspiración cultivando las llamadas paramitas o camino de perfección que son las principales prácticas del bodhisattva: presencia amorosa, la bondad, la humildad, la generosidad, la compasión…

Guerrera de la Honestidad. Técnica mixta sobre papel.

En el mes de febrero de mi calendario Guerreras de la Luz 2018 está la segunda de estas paramitas, que es Sila paramita, o la honestidad. Su razón de ser es tener buena voluntad, hacer el bien, no dañar a otros ni con el cuerpo, ni con la mente, ni por medio de la palabra.

Es una figura que lleva bien sujetas las riendas del camino correcto que he simbolizado como un caballo blanco. Y cuando se siente capaz de mantener la senda que se ha propuesto se siente poderosa, tranquila, satisfecha, feliz!

Y de las mil cosas que podría decir esta guerrera, te cuento lo siguiente:

Esta humilde guerrera es muy necesaria sea cual sea nuestro lugar en la sociedad. Nos da el poder necesario para ser capaz de llevar a cabo lo que es correcto: no mentir, no robar, no dañar, no criticar.

La honestidad o moralidad es la certeza de que voy a realizar algo que es positivo. Por muchas ganas que me den, en ocasiones, de olvidarlo un rato.

No siempre resulta fácil respetar o cumplir con lo prometido. A veces, invento excusas: Sí, es cierto, lo dije, pero... Sin embargo, si no soy capaz de mantener mi palabra carezco de consistencia. ¡Me diluyo!

Cuando hagas una promesa, cúmplela, pase lo que pase aconseja esta guerrera. Conviene hacer pocas y con fechas de caducidad, para después renovarlas. Y mejor si son de beneficio para los demás. ¿Qué tal decidirse a no juzgar a nadie durante una hora entera o meditar cada día durante toda una semana?

Ser capaz de mantener esos votos, aún en los momentos más difíciles, me aporta una gran fuerza interior y estabilidad. Sentir que mi mente tiene dirección y que llevo las riendas de lo que me he propuesto, es una inmensa fuente de satisfacción.

¿Cómo te resuena a ti esta guerrera?

 

Guerrera de la Generosidad

Guerrera de la Generosidad 

Antídoto de la avaricia

Manos que no dais, ¿qué esperáis?, decía Santa Teresa. Por ello, si quieres abundancia en todos los sentidos, empieza por ser generosa, como esta esencial guerrera de la luz.

Sí, lo sé, no es un don que la mayoría tengamos por naturaleza, pero se puede practicar. Primero venceré al miedo de quedarme sin nada. Más que una acción, se trata de la actitud interior de querer compartir.

«Doy por el gozo de dar» dice la Guerrera de la Generosidad. Técnica mixta sobre papel.

Esta dama recomienda dar primero lo que te sea más fácil o tengas en cantidad. Ni más ni menos que lo que consideres suficiente. Siempre hay alguien que necesita tu sonrisa, tu saber hacer, tus buenos pensamientos. Sólo dais realmente cuando dais algo de vosotros mismos, recordaba Khalil Gibran.

Es curioso, basta con desear que el otro sea feliz, sin esperar nada a cambio, para que se encienda en mí esta luz generosa.

Existe también el don de saber recibir y el de ser capaz de pedir cuando lo necesito. No es fácil porque muestro mi vulnerabilidad. Pero de este modo, dejo plantado a mi orgullo y permito a la otra persona mostrarme su aprecio.

La medicina de todas las Guerreras de la Luz puede ejercitarse sólo imaginándola. Así que puedo comenzar visualizando que desde mi corazón emana un arco iris de paz y todo lo necesario para mis familiares, amigos y seres del planeta: alimento, salud, ánimo, claridad.

Cada vez que me enfundo en la piel de esta guerrera, la recompensa es inmediata: aunque no haya respuesta, me siento siempre satisfecha.

 

 

Elogio de la mujer hibernante

Gracias a mi hijo Dani apareció la Mujer Nieve en mi calendario Mujeres de la Naturaleza! Bocetando a Mujer Nube él me rogó que sin la Mujer Nieve no tendría sentido el trabajo. Y ahora que la descubro pasando página a diciembre, no me imagino acabar el año sin ella. Tan quieta, tan oscura y tan luminosa.

Mujer_Nieve_by_Elena_Caballero

Mujer Nieve. Técnica mixta.

En un mundo tan sobre calentado por la trepidante acción, un poco de Mujer Nieve hibernante, hace mucho. Regula, refresca. Vivan las mujeres hibernantes. Las que sueñan, las que se cuidan y vuelven a regenerarse en su cueva. Saborean su derecho a no necesitar, a no comprar, a no hacer. ¿Para qué esa algarabía? Paren, paren, paren el mundo que yo me bajo. Mujer Nieve grita: “Preservemos el Ártico, ¿qué haremos Hombres y Mujeres de la Naturaleza sin su termostato? Prestadme un invierno para descansar y un horizonte donde la esperanza pueda brotar”.

Y tú, cómo vives esto de invernar?

El clan de las Mujeres Árbol

Este verano haciendo el camino de Santiago, me detuve muchas veces a conversar y respirar junto a diferentes árboles, una encina, un roble, un castaño y un pino. Y sí, doctor, no estoy loca, pero siento que los árboles si los escuchas, hablan. Aún guardo en la memoria esta sensación de estar con ellos tan íntima y tan auténtica, que consistió sólo en estar presente para ellos. Esto es algo que hasta ahora nunca había hecho dedicándole tanto a la tarea, pero es lo que tiene el camino: tienes tiempo para realizar estas cosas que normalmente no haces en tu vida cotidiana.

Me gusta sentir que desde que  hice el calendario Mujeres de la Naturaleza se ha estrechado mi relación con ella.

Quiero compartir lo que escribí para ilustrar el mes de octubre que acabamos de empezar. La Mujer Árbol hablando en primera persona. Enraizada feliz y hermosa en la tierra, haciendo valer sus derechos ante la ignorancia humana que no la respeta. Pero eso, estoy segura, lo estamos empezando a cambiar, ¿verdad?

Mujer_Arbol_by_Elena_Caballero

Y dice así: «Soy la Mujer Árbol, el centro del universo, el más fascinante eje entre los mundos, desde el principio de los tiempos.  Mis raíces buscan el corazón de la tierra y mis ramas aspiran a alcanzar el cielo. Por mis venas fluye la frondosa e inagotable savia de la creación, que nace, crece, muere y se regenera.

He sido testigo de los amores, sueños y esperanzas de miles de seres reunidos bajo mi copa siglo tras siglo. La entereza de mi tronco indica que yo Mujer Árbol, tan venerable, hago posible la continuidad de la existencia, tanto, que respirar a mi vera, te reconcilia con tu inmortal herencia.

Mi sorprendente engranaje interior me permite sostenerme, dar cobijo y relacionarme con todo el ecosistema. Al igual que cualquier mujer, cuanto más profundas y sanas sean mis raíces, mayor será mi fuerza, más bello mi porte y más exquisito mi fruto.

Somos tesoros y, como tales, se nos trata con el debido amor y cuidado, aunque aún existan sitios donde no nos respetan. Por tanto, es vital proteger y valorar a las mujeres y a las selvas. Las culturas prósperas y abundantes son pacíficas, no talan árboles y velan por el bien de sus semejantes.

Existen personas árbol con tal devoción por nuestras especies que han logrado, abrazándose a nosotras, los árboles, evitar la tala de bosques enteros. Son heroínas de Kenia, el Himalaya o Amazonas. Abrázame, como hacen ellas».

¿Qué árbol te pararás  a escuchar hoy?