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El clan de las Mujeres Árbol

Este verano haciendo el camino de Santiago, me detuve muchas veces a conversar y respirar junto a diferentes árboles, una encina, un roble, un castaño y un pino. Y sí, doctor, no estoy loca, pero siento que los árboles si los escuchas, hablan. Aún guardo en la memoria esta sensación de estar con ellos tan íntima y tan auténtica, que consistió sólo en estar presente para ellos. Esto es algo que hasta ahora nunca había hecho dedicándole tanto a la tarea, pero es lo que tiene el camino: tienes tiempo para realizar estas cosas que normalmente no haces en tu vida cotidiana.

Me gusta sentir que desde que  hice el calendario Mujeres de la Naturaleza se ha estrechado mi relación con ella.

Quiero compartir lo que escribí para ilustrar el mes de octubre que acabamos de empezar. La Mujer Árbol hablando en primera persona. Enraizada feliz y hermosa en la tierra, haciendo valer sus derechos ante la ignorancia humana que no la respeta. Pero eso, estoy segura, lo estamos empezando a cambiar, ¿verdad?

Mujer_Arbol_by_Elena_Caballero

Y dice así: «Soy la Mujer Árbol, el centro del universo, el más fascinante eje entre los mundos, desde el principio de los tiempos.  Mis raíces buscan el corazón de la tierra y mis ramas aspiran a alcanzar el cielo. Por mis venas fluye la frondosa e inagotable savia de la creación, que nace, crece, muere y se regenera.

He sido testigo de los amores, sueños y esperanzas de miles de seres reunidos bajo mi copa siglo tras siglo. La entereza de mi tronco indica que yo Mujer Árbol, tan venerable, hago posible la continuidad de la existencia, tanto, que respirar a mi vera, te reconcilia con tu inmortal herencia.

Mi sorprendente engranaje interior me permite sostenerme, dar cobijo y relacionarme con todo el ecosistema. Al igual que cualquier mujer, cuanto más profundas y sanas sean mis raíces, mayor será mi fuerza, más bello mi porte y más exquisito mi fruto.

Somos tesoros y, como tales, se nos trata con el debido amor y cuidado, aunque aún existan sitios donde no nos respetan. Por tanto, es vital proteger y valorar a las mujeres y a las selvas. Las culturas prósperas y abundantes son pacíficas, no talan árboles y velan por el bien de sus semejantes.

Existen personas árbol con tal devoción por nuestras especies que han logrado, abrazándose a nosotras, los árboles, evitar la tala de bosques enteros. Son heroínas de Kenia, el Himalaya o Amazonas. Abrázame, como hacen ellas».

¿Qué árbol te pararás  a escuchar hoy?

 

Mujer Tierra, camino a la memoria

Dibujé a esta Mujer Tierra como una madre alimentando a su bebé y puse en su boca estas palabras: «Soy la sólida Dama de la Tierra, fértil y oscura.  Sostener la vida es mi gran poder femenino. Al igual que una madre, acojo a todos sin juicios. Alimento y doy a luz.  Simbolizo la materia, el elemento más físico y receptivo de los cuatro y encarno la parte instintiva del ser humano.

Mujer_Tierra_by_Elena_Caballero_Arenas

Mujer Tierra por Elena Caballero. Acrílico.

Conecta conmigo a través de los sentidos. Bailar descalza sobre mi piel rescata la memoria de quién eres, pues mis infinitas raíces invisibles, te conectan con la vida salvaje y ancestral que fluye bajo tus pies.

De mí, tierra generosa y sensual, brotan los más espléndidos frutos si me cultivas con semillas sanas, abono natural y buenos cuidados. Con este proceder, devuelvo los afanes multiplicados, para que tu cuerpo florezca a su vez.

Frente a la ignorancia de los voraces mercados que expolian y contaminan mi vientre, urge reivindicar que soy sagrada. La mujer, debe creer en su fuerza como guardiana de la vida para lograr el respeto por la diversidad, la dignidad y la salud de toda la humanidad.

Como Dama de la Abundancia, te ruego que recuperes la pasión por danzar y jugar en el barro, sea cual sea tu edad. Frente al cemento y el plástico, puedes encontrar, en mi regazo, la paz».

¿Hace cuánto que no caminas descalza sobre la tierra?

¿Cómo te imaginas a tu Mujer Tierra?

Mi Mujer Fuego pone en acción mis sueños

Esta «chica de Fuego» que creé para el calendario y agenda Mujeres de la Naturaleza tiene el aire caribeño e inspirador que tiene para mí el inminente comienzo del verano. Al menos así me han dicho en el Viejo San Juan de Puerto Rico donde he tenido la suerte de pasar unos días: “Esta es de las nuestras”, comentaban. Y así quiero invitaros a empezar este mes de junio, con la fuerza y la pasión que reina en el Caribe, y que también nos corre por dentro cuando confiamos en nosotras mismas, nos abrimos a la generosidad del universo y nos atrevemos a poner en pie nuestros sueños.

A continuación os dejo con las palabras de la Mujer Fuego:

“Desde que fue descubierto el fulgor de mis llamas, me han adorado como a una divinidad. Soy la personificación del espléndido sol sobre la tierra. Al dar calor y confort al cuerpo, siempre se me ha asociado a la vida y a la salud. Las Vírgenes del Sol del Imperio Inca, en Perú, me mantenían encendida día y noche.Mujer_Fuego_by_ElenaCaballero_2

Mi estado tiene el poder de transformar por excelencia. Simbolizo el aprendizaje y el estado de iluminación. En mí, Mujer Fuego, confluyen las dos polaridades: la creación y la destrucción, del mismo modo que el anhelo apasionado nutre y devora a la vez.

Por esa sorprendente cualidad, en muchos ritos me utilizan en antorchas, fogatas y cenizas para purificar y favorecer el bienestar de los congregados. En las hogueras de la Noche de San Juan, despliego mi ardiente melena para imponer el dominio de la luz sobre las tinieblas, el triunfo del bien sobre el mal y la supremacía de la energía positiva sobre la negativa.
También represento el sexto sentido, la intuición. Mi poder habita en lo más profundo de tu ser. Soy la energía vital que fluye por tu cuerpo, desde la parte inferior hasta la más alta.
Mis llamas acogen el secreto de la transformación, una sabiduría ancestral femenina que reside, como mi danza sin fin, en el auténtico deseo de trascender y vivir”.
Y tú ¿Cómo pones en acción tu fuego interior?

La Mujer Río fluye

De mis bucles torrenciales todo nace, ya que el agua, símbolo de vida por excelencia, es el principio y final de todas las cosas sobre el planeta. Soy la Dama del Río, un puente azul entre lo material y lo inmaterial. Mi flujo constante representa el cambio, la transmutación y los nuevos comienzos.  Circulo sin detenerme por las venas de la tierra en forma de sangre, savia, lluvia o leche.

Según la tradición oriental, soy el elemento más admirable que existe en la naturaleza, pues evito la altura y tiendo a buscar las zonas más bajas. Atravieso los obstáculos y me adapto a todo tipo de forma, purificando con fervor todo a mi paso.

Mujer_Río_by_Elena_Caballero_Arenas

Comparan mis aguas con las emociones, moviéndose serpenteantes y enardecidas, por el transcurso irreversible del tiempo. Mi caudal impetuoso ha inspirado a pensadores y poetas, desde el  inolvidable Manrique que cantaba “Nuestras vidas son los ríos que van a parar a la mar”,  hasta  el mismo Heráclito que supo que nunca en el mismo río te podrías bañar.

Lo mío es fluir en todo momento. No me estanco, ni me apego. Fluyo por el puro placer de fluir, renovada, como una cascada. Te reto a contemplarme desde la orilla o a dejarte arrastrar por la corriente.  Bañarse en mí es el acto entregarse a la vida para morir y renacer de nuevo.