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El son de mi propia voz

Ya llegamos a octubre. Toca el cuello en mi calendario y agenda Cuerpo de Mujer. Qué difícil fue hacer un cuello, un cuello tan largo…Ese lugar mágico de expresión y hay tanto por decir y cantar… Pero hagámoslo con respeto por favor.

Mi cuello es el delicado tallo que conecta mi cuerpo con mi cabeza y mis sentidos. No importa si es largo o corto, terso o arrugado, porque a través de él lanzo al mundo mis palabras y el canto que yo soy. En mi garganta, rueda la energía del quinto chacra, relacionado con mi capacidad de comunicar y expresarme. Como nexo vital entre el fluir de mi corazón y mi mente, a menudo, en el cuello, quedan estancados los conflictos anímicos.

Mi voz. Técnica mixta.

Cuando nos damos permiso para expresar, a través del habla, nuestras sensaciones, ideas o sentimientos, nos liberamos. Así, no guardamos en el cuerpo las palabras no dichas, como residuos que pueden bloquearnos. Por eso, des-ahogarnos nos sienta tan bien. Además, al pronunciar lo que llevo dentro, brindo  a los demás un espacio liberador donde poder expresarse a su vez.

Resulta curioso que el primer paso para comunicarse bien sea saber escuchar. Y, antes que nada, a mí misma. Escuchar lo que llevo dentro y necesito transmitir al mundo. Sólo así puedo manifestar el ser que soy y llegar a la coherencia entre lo que pienso, siento y digo. Revelar mi verdad, implica a veces, tomar decisiones que asustan. Pero qué sanador serme fiel y poder afirmar con un buen escote: ¡Expreso lo que hay en mi corazón!

Ayuda mucho a la autoexpresión escribir en un cuaderno lo que te ocurre y cómo te sientes. Practícalo cada mañana temprano como un ejercicio diario que, más que a la congruencia y a la corrección, tienda a plasmar tus vivencias y a dejar fluir tu corazón.

Tumbarte en la hierba, contemplar el mar, cantar, meditar, hacer rituales o escuchar el silencio, son acciones que pueden inspirarte a sacar de tu delicado tallo todo aquello que está destinado a florecer en ti y que se merece salir a la luz.

¿Cómo expresas lo que eres?

 

Mujer Mar renace en mí

Recién estrenado julio qué mejor que imaginarnos en nuestros escenarios naturales favoritos, no? Para pintar la Mujer Mar me inspiré en la gran ola de Kanagawa, del maravilloso artista japonés Katsushika Hokusai (1760–1849). La fuerza inmensa de ese dibujo estaba en mi mente cuando quise reflejar el significado que para mí tiene la mar como gran madre del planeta. Ojalá puedas darte muchos baños en ella, escucha, escucha lo que te dicen sus aguas…

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La gran ola de Kanagawa de Hokusai

«Soy el mar, la mar, la madre original, de donde todas las criaturas proceden y adonde todas vuelven.  Estoy aquí y allí, arriba y abajo, adentro y afuera… Envuelvo con mi manto todo el planeta, tiñéndolo de azul, como una impresionante esfera de agua, vista desde el espacio.

En la cultura esquimal, recibo el nombre de Sedna, reina de las profundidades y la más anciana de todos los seres. Soy la diosa con cola de pez, la ballena sagrada que da vida a los pueblos. Yo decido qué animales se pueden capturar para comer y cuáles deben ser respetados, si no, me enfurezco.

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Mujer Mar por Elena Caballero

Un abrazo colosal te espera cuando caminas por la arena hacia mí. Te zambulles, y al bucear, te aíslas de inmediato del mundanal ruido. En mi fondo reina un asombroso silencio, el de la meditación profunda. La mente se aquieta cuando te atreves a observar el oleaje de tus pensamientos, sin engancharte a ninguno.

Mis inmensas aguas representan el mundo de tu inconsciente. La parte informal, femenina y voluble de las emociones.  Soy como la psique humana. La superficie representa el movimiento atropellado de los pensamientos, mientras que en mi fondo, yacen la calma, la meditación y el sueño.

Entra en mí con respeto y sin miedo. Abandónate. Yo te meceré para colmarte de tesoros y despertarte  de la cabeza a los pies».

(Texto para el mes de julio de mi calendario Mujeres de la Naturaleza  2016).

Y yo te pregunto ¿Qué es el mar para ti?

¿A qué nueva mujer renaces tras zambullirte en el mar?

(Lánzate al mar…y dime algo…(:)

La Mujer Sabia piensa adónde ir

Decía Virginia Wolf que toda mujer debía disponer de una habitación propia, un lugar en el que disponer de un tiempo para sí donde poder parar, pensar, escribir, relajarse o trabajar. Es septiembre un mes balcón hacia el final del año y el comienzo de la mitad más oscura en el hemisferio norte. Un momento idóneo para entrar en ese cuarto en algún momento del día y pararse a escuchar. Es la hora de resetear los calores y ensoñaciones del verano y tocar tierra.

Para mi fue un estío muy largo, alejada de la rutina, donde cumplí el sueño de hacer un tramo del camino de Santiago con mis dos hijos. Andar bajo bosques de robles y eucaliptos fue el escenario perfecto para alejarlos de las pantallas. Caminando juntos en la misma dirección recuperamos el sentido del silencio. Sin mayor afán, viví el gozo de sentirme guía de dos seres humanos en plena eclosión.

Ahora necesito volver a recomponer mi ritmo vital. Llego con ganas de definir a qué me dedicaré que pueda reportarme felicidad. Y me entra el vértigo de no saber, de querer abarcar mucho y no ser capaz de dar en el clavo.

Por eso dibujé para el calendario de septiembre a Metis, la sabia consejera, el rumbo. Ella me inspira para desconectar el wifi y el móvil, cerrar la puerta y pensar realmente qué quiero hacer con mi vida en este otoño invierno y tal vez más adelante aún.

El maestro hindú Swami Purohit propone anotar cinco metas para realizar a corto plazo y otras cinco para realizar a largo plazo. Él sugiere: “cada noche, antes de dormir, considera los pasos que hayas dado ese día para alcanzar tus metas. Al cabo de un mes, vuelve a valorar tus prioridades, haz un plan de acción, con pasos factibles y realistas, y empieza a trabajar”.

Buena suerte y buen camino.

(Ilustración: “la mujer práctica e inteligente” del mes de septiembre de mi calendario “Las Mujeres Sabias que hay en Ti”. Figura inspirada en la diosa Metis, madre de la estratega Atenea, que poseía la habilidad de comprender una situación desde el intelecto y actuar, además, con gran intuición y destreza).

 

 

La Mujer Sabia es Alegría

Dibujé a esta dulce mujer sonriente, en plena sesión de baile espontáneo para representar el mes de agosto en el calendario de «Las Mujeres Sabias que hay en Ti», pues trasluce esa alegría sin motivo que       muchas veces derrochamos durante el verano. Es la imagen de la mujer que camina ligera de equipaje, sumergida en el momento presente, sin verguenza, sin miedo, sin mochilas, en su propio jugo..

Se ha llegado a sugerir que la risa entre mujeres puede ser el lado oculto  de su sexualidad.  Es esa clase de risa que suele utilizarse para suavizar      una situación agobiante, para plantearse situaciones dolorosas o retomar  el equilibrio. Tiene la doble cualidad de ser irreverente y a la vez sagrada,    por tanto libera.

Esta sabiduría sólo saben apreciarla las mujeres porque proviene de las  numerosas experiencias orgánicas, profundamente importantes, que  compartimos durante toda la vida: desde la menstruación a la  menopausia, pasando por los embarazos.

Para poder disfrutar de esta alegría en su madurez, la mujer debe vivir con naturalidad en ese cuerpo que empieza a envejecer.  No es momento para dejar de ser una misma sólo porque se esté volviendo mayor, su mente está más lúcida que nunca y sigue siendo sexy y sensual, y ríe y baila. El buen humor y la experiencia despiertan el instinto más primitivo.

Al compartir el dolor y la risa, al contarlo todo, metafóricamente nos “levantamos las faldas” y revelamos nuestras partes bajas y nuestra vulnerabilidad y a la vez la fuente de nuestra fuerza. Las historias de todas las mujeres se convierten en el espejo donde contemplarnos y ver también nuestra fortaleza.

Pero lo más curativo es ese compartir instantáneo entre las personas que celebra la vida. Este humor es contagioso y portador de esperanza y renovación. Un auténtico lifting de endorfinas.

¿Qué provocará hoy tu risa? ¿Qué te arrancará hoy a bailar?