La Mujer Río fluye

De mis bucles torrenciales todo nace, ya que el agua, símbolo de vida por excelencia, es el principio y final de todas las cosas sobre el planeta. Soy la Dama del Río, un puente azul entre lo material y lo inmaterial. Mi flujo constante representa el cambio, la transmutación y los nuevos comienzos.  Circulo sin detenerme por las venas de la tierra en forma de sangre, savia, lluvia o leche.

Según la tradición oriental, soy el elemento más admirable que existe en la naturaleza, pues evito la altura y tiendo a buscar las zonas más bajas. Atravieso los obstáculos y me adapto a todo tipo de forma, purificando con fervor todo a mi paso.

Mujer_Río_by_Elena_Caballero_Arenas

Comparan mis aguas con las emociones, moviéndose serpenteantes y enardecidas, por el transcurso irreversible del tiempo. Mi caudal impetuoso ha inspirado a pensadores y poetas, desde el  inolvidable Manrique que cantaba “Nuestras vidas son los ríos que van a parar a la mar”,  hasta  el mismo Heráclito que supo que nunca en el mismo río te podrías bañar.

Lo mío es fluir en todo momento. No me estanco, ni me apego. Fluyo por el puro placer de fluir, renovada, como una cascada. Te reto a contemplarme desde la orilla o a dejarte arrastrar por la corriente.  Bañarse en mí es el acto entregarse a la vida para morir y renacer de nuevo.

 

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