Hablemos de nuestro precioso cuerpo

Soy mujer, tengo un cuerpo admirable a través del cual mis células hablan de mí, de todo lo que llevo dentro.

Creo que conozco mi cuerpo pero ¿es verdad? ¿Cuándo me detengo a sentirlo? ¿Qué pienso de él? ¿Cómo lo cuido?

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El cuerpo de una mujer es su bien más preciado, es único, extraordinario, porque en él ocurre la vida. Aceptar y amar nuestro cuerpo es una garantía de paz y de gozo. Los clichés de esta sociedad, las comparaciones o etiquetas nos despojan de nuestro poder. Mirarse a una misma con amor es el antídoto.

Ahora toca sacar de la mente las viejas creencias y los mensajes castrantes. Es el primer paso para sanar la desconexión de mi cuerpo: volver a entrar en él y explorarlo. Sin juicios. Un cuerpo se habita pensándolo, sintiéndolo, pues la energía sigue a la intención. Pongamos la intención en esa tarea y los cambios no tardarán en llegar.

Te propongo un reto: ponte delante del espejo y agradécele a tu cuerpo todo lo que ha hecho por ti. Puedes escribir esta frase en un papel y pegarlo en el espejo: “Me acepto, incondicionalmente. Ahora”.

Luego, deja de mirarte y empieza a sentirte.

¿Qué pasaría si te aceptaras por completo?

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