Guerrera de la Generosidad

Guerrera de la Generosidad 

Antídoto de la avaricia

Manos que no dais, ¿qué esperáis?, decía Santa Teresa. Por ello, si quieres abundancia en todos los sentidos, empieza por ser generosa, como esta esencial guerrera de la luz.

Sí, lo sé, no es un don que la mayoría tengamos por naturaleza, pero se puede practicar. Primero venceré al miedo de quedarme sin nada. Más que una acción, se trata de la actitud interior de querer compartir.

“Doy por el gozo de dar” dice la Guerrera de la Generosidad. Técnica mixta sobre papel.

Esta dama recomienda dar primero lo que te sea más fácil o tengas en cantidad. Ni más ni menos que lo que consideres suficiente. Siempre hay alguien que necesita tu sonrisa, tu saber hacer, tus buenos pensamientos. Sólo dais realmente cuando dais algo de vosotros mismos, recordaba Khalil Gibran.

Es curioso, basta con desear que el otro sea feliz, sin esperar nada a cambio, para que se encienda en mí esta luz generosa.

Existe también el don de saber recibir y el de ser capaz de pedir cuando lo necesito. No es fácil porque muestro mi vulnerabilidad. Pero de este modo, dejo plantado a mi orgullo y permito a la otra persona mostrarme su aprecio.

La medicina de todas las Guerreras de la Luz puede ejercitarse sólo imaginándola. Así que puedo comenzar visualizando que desde mi corazón emana un arco iris de paz y todo lo necesario para mis familiares, amigos y seres del planeta: alimento, salud, ánimo, claridad.

Cada vez que me enfundo en la piel de esta guerrera, la recompensa es inmediata: aunque no haya respuesta, me siento siempre satisfecha.

 

 

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