Cruzar el umbral

La mujer de 42 a 49 años. Vivencias del séptimo septenio

Estrenamos mes con la promesa de iniciar un cambio de aires, ya sea exterior o interior, pero lo que más me apetece es mover ficha. A ver dónde me llevan mis pies este verano… Para reflejar esta edad, que marca un claro antes y después me inspiré en Magritte. Ahora empiezan muchas cosas buenas, pero el umbral hay que cruzarlo. Vienen cambios. Por ejemplo, los veranos empiezan a volverse aún más calurosos.

A mí me llegó la menopausia a los 49. Había escuchado que los sofocos de la menopausia son producidos por el “fuego” masculino interior que balancea nuestro sistema hormonal en estos años. Así, se fortalece nuestro animus o espíritu orientado a la acción. Un potencial liberado que ayuda a concretar muchos de nuestros anhelos.

Cruzar el umbral, séptimo septenio. Acrílico

Alrededor de los 42 años llega una crisis existencial. Para alumbrar lo verdadero que habita en mí, debo enfrentarme a mi cara más desconocida y oscura.

El personaje que he interpretado hasta ahora ya no me sirve. Comienza una etapa más acorde a mi esencia y, en mi caso particular, decido divorciarme y seguir mi camino en solitario. En lo que me transforme a partir de ahora marcará los años siguientes. Pasado el tiempo descubro mi faceta como ilustradora y me atrevo a reconocerme artista.

Además, hacerme mayor es una oportunidad para empoderarme: ahora soy más atrevida. Y eso es sexy. La energía de mi cuerpo declina y mi alma aflora.

Me preparo para un ciclo más espiritual. Debo iniciar un trabajo con el desapego y con el perdón. Meditar y cultivar la amistad son mis mayores aliados.

Te has preguntado alguna vez ¿qué entorpece tu libre caminar?

La heroína está dentro de mí

Estamos en el ecuador del año, en este junio soleado y apacible donde muchos ciclos se cierran y otros espacios comienzan. Este mes, corresponde por el calendario de Las Edades de las Mujeres que ilustré y escribí para 2019 con el septenio de los 35 a los 42 años. Muchas de vosotras puede que os sintáis identificadas con estas experiencias.

«Estoy en el ecuador de mi vida. Me parece haber encontrado mi lugar. También soy capaz de emprender grandes proyectos y asumir responsabilidades. Ya formé mi familia y mis hijos, destacados protagonistas de este septenio, que son ahora mis grandes maestros.

Lo tengo todo, aunque no parece ser suficiente. Cierta sensación de vacío me empuja al encuentro conmigo misma. Podría elegir la opción de ocultarlo con artificios para dormir, o para levantar el ánimo y recobrar energía. Aunque ya es hora de dejar esa tendencia. Basta de poner en entredicho mis propias capacidades.


Hacia los 40 años, con una personalidad más madura, tengo claro que no voy a seguir viviendo en el desierto de las apariencias. ¿Qué quiero hacer con mi creatividad? A partir de este momento, siento la necesidad de ser yo misma; de hacer algo que tenga valor.

Buscando respuestas, me fui de peregrina al Camino de Santiago. Allí se me revela que todo es más fácil cuando tienes una dirección clara. Eso me permite concentrar mi energía y ponerle nombre a los sueños que hasta ahora ignoré.

Nunca te has preguntado: ¿Dónde está el alma?

Etapa de los 28 a 35 años

  Enlace de Razón y Corazón

Como cada mes, seguimos observando la biografía humana por septenios, según aparece en mi calendario Las Edades de las Mujeres.

Como los campos florecidos en mayo, así, de los 28 a los 35 años ya parezco una mujer hecha y derecha. Dispongo de un buen caudal de energía para conquistar mis propios deseos. Es tiempo de cumplir proyectos como emprender un sueño o profesión, lanzarse a recorrer el mundo o formar una familia.  Así lo viví yo al mudarme a Almería.

«Maternidad» en el quinto septenio. Acrílico. Por Elena Caballero.

En esta fase tengo el don de ordenar y evaluar, lo que me lleva a preguntarme: ¿cómo está articulado el mundo y cómo puedo encajar dentro de él? Hacia los 33 años, podemos liberarnos del yugo del pasado y comenzar a andar nuestra propia vida.

Encontrar a esa persona con quien poder compartir nuestra vida resulta vivificante. Asimismo, con el nacimiento de los hijos, en mi caso, al final del septenio, transitamos por un nuevo camino, salpicado de amor, aventura y sacrificio.  ¡Qué gran sorpresa sentirme capaz de querer y cuidar a otro ser humano con una entrega total! Otras mujeres, sin embargo, se zambullen en proyectos personales y profesionales.

Despierto con mayor confianza para saber expresarme. De cualquier forma, invoco a mi guerrera interna para adaptarme y encontrar equilibrio. No quiero verme devorada ni por lo laboral ni por lo familiar. Quiero ser yo misma.

Es un momento en que una puede preguntarse:

¿Qué valor tiene lo vivido hasta ahora?

Descubro mi lugar

La joven de 21 a 28 años. Vivencias del cuarto septenio

En el mes de abril de mi calendario Las Edades de las Mujeres, toca hablar del cuarto septenio. Esa etapa aventurera y viajera de la vida para darnos el gusto de experimentar. Es el momento de atravesar las tempestades emocionales, enfrentarse a ellas y tratar de apaciguarlas, aunque no siempre sea fácil. Destapo mis cartas por dentro y vivo mi vida como si fuera un juego.

Mantengo cierta ebullición interior y, a la vez, voy desechando las normas y creencias de la formación recibida que menos tienen que ver conmigo. Con lo forjado puedo auto educarme y hacerme cargo de mi persona. Las dudas aún me acompañan, y no sé si la carrera o profesión elegidas tendrán mucho que ver con mis sueños.

Mi mayor desafío en estos años es aprender a relacionarme con los demás, especialmente con aquellas personas que me atraen. La urgencia de asumir mis propios miedos me va haciendo más independiente. Todos los humanos somos un cúmulo de fortalezas y debilidades. También aprovecho para liberar al supuesto personaje de cuento del entuerto de rescatarme de todo mal.

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Mi recreación de La carrera de Picasso para Las Edades de las Mujeres

Hacia el final de este septenio, entro en crisis con lo que fui, lo que soy y lo que quiero ser. Me paro y observo. Escuchar a la par a mi razón y a mi corazón me ayudará a madurar.

Dicen que, en este tiempo, se abre la puerta hacia el inconsciente y se entra en resonancia íntima con la humanidad. Resulta más fácil conectar con la dimensión de lo sagrado. Muchos artistas culminan a esta edad algunas de sus grandes obras.

La pregunta es: ¿Puedo alcanzar mis ideales?

Salir al bosque

Siguiendo con la idea del calendario Las Edades de las Mujeres avanzando con el año, aparece en febrero las vivencias de la niña del segundo septenio, entre los 7 y los 14 años. ¡Cuántos nuevos retos a los que hacer frente y qué tiempo maravilloso de aprendizajes!

Un verano, recorrimos España con nuestros padres a bordo de una caravana. Aún recuerdo los paisajes, los monumentos y la cálida atmósfera de aquel viaje inolvidable, donde pudimos palpar toda la belleza del universo. Esa sensación de belleza es la que se atesora en estas edades, etapa en que se forma nuestro sentido estético.

Aunque el calor del hogar es vital, yo ya estoy lista para salir del nido y explorar el bosque, que es el colegio. Ahora saboreo una creciente fantasía donde lo mismo soy la heroína, que la bruja o el ladrón.

Como paso más tiempo en el cole -en Madrid, adonde nos trasladamos-, mis maestros y maestras ocupan un lugar privilegiado en mi reino. Su visión del mundo y enseñanzas me influirán siempre.

Se precisa de una autoridad amada. Adultos capaces de mostrarme que el mundo es bello de una manera verídica, imaginativa, sagrada, mientras lo viven en su propia vida y con su ejemplo. He de tomar confianza para tomar impulso y cruzar el gran río de la vida.

Entorno a los doce años, empiezo a notar cambios en mi cuerpo y en mis emociones. Aparece mi primera menstruación y me dicen eso de que ya soy mujer. Los escucho en silencio. ¿Qué querrían decir? Intuyo que aún falta mucho para eso.

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¿Qué es lo que más te gustaba hacer de niña?

Amo mis caras

Llegamos al penúltimo mes del año y es el turno de hablar del rostro. Lo hago a mi manera, un poco física un poco espiritualmente, como es habitual en el proyecto Cuerpo de Mujer 2017.  El objetivo, como siempre, es elegir mirarnos con cariño, unos a otros. Y a nosotras mismas en primer lugar.

La cara es la parte más expresiva de mi cuerpo, mi carta de presentación. Además de la sensible piel que me conecta con todo, en ella se encuentran también las ventanas maravillosas por las que el universo se me muestra: mis ojos, orejas, nariz y boca. Por eso, necesito ver más allá y explorar la sabiduría innata que refleja cada pliegue de mi rostro.

Técnica mixta. El rostro.

Hoy quiero volver a ver, oir, oler, tocar y saborear como lo hacía la niña extasiada que fui. Mirar atardeceres honra el sentido de mi vista. Escuchar el latido del mar, serena mi oído sobre la arena. Oler una pastilla de jabón o la tierra mojada, resucita momentos de mi infancia. Acariciar la suave piel de un cachorro, alegra mi corazón. Degustar una fresca manzana o los labios del ser amado, hacen que merezca la pena vivir.

Sin embargo, el sentido que despierta el verdadero atractivo de nuestra naturaleza es la intuición. Situado encima del entrecejo, en el sexto chacra, se encuentra el llamado tercer ojo. Mirar a través de él, nos ayuda a equilibrar la mente racional y la intuitiva, los dos hemisferios de nuestro cerebro. Cuando eso ocurre, aparece nuestra olvidada sabia interior.

Si todos nuestros sentidos están afinados, nuestra relación con el mundo dejará de estar distorsionada. De este modo podré cambiar la percepción que tengo de mí misma. Y aceptarme tal y como soy. Con mis luces y mis sombras. Así, podré comprobar en mi propia piel lo que afirmaba la célebre diseñadora francesa, Coco Chanel: No hay crema de belleza más eficaz que una mujer que se siente a gusto consigo misma.

 

¿De qué forma sientes tu belleza?

La tripa, el espacio de mi guerrera

Andamos con el calor del verano ya en el hemisferio norte en este mes de julio. A la hora de idear el proyecto Cuerpo de Mujer, la tripa se me presentó como ese lugar un poco conflictivo con el que pocas personas están contentas. Se me ocurrió que sería bueno recordar que es en esa zona de nuestra anatomía, donde podemos encontrar el estado de nuestra fuerza interior.

¿Qué le pasa a mi tripa? ¿Por qué no es tan tersa como la de las mujeres de los anuncios?

Quizá sea por su extraordinario tejido, capaz de dilatarse hasta envolver toda la vida que es capaz de engendrar una mujer. Es ahí donde pueden ir también algunos de los kilitos de más, cuando tenemos dificultad en dar con el equilibrio entre lo que comemos y lo que quemamos. Por ese motivo, muchas veces, se desata nuestra relación amor-odio con esta zona.

La tripa, el espacio de mi guerrera. Técnica mixta.

La insistencia de la publicidad y de las imágenes en esculpir la anatomía femenina, es muy parecida a la locura de esquilmar bosques y capas de la tierra, hasta dejarla en los huesos. Y somos nosotras las únicas que podemos evitar que se haga lo mismo con nuestros cuerpos.

Todas tenemos que reeducar la mirada para ver la belleza intrínseca de la mujer cuya imagen no esté manipulada ni mejorada por un frío programa de ordenador. Cuando despiertes, verás este tipo de hermosura por  todas partes y en todas las mujeres, empezando por ti.

En la zona abdominal se localiza el tercer chacra o punto de energía vital, símbolo central de la capacidad de acción, el coraje y la voluntad. Lo que pasa por nuestro estómago influye en el ánimo y en nuestros pensamientos. Por ello, más allá de las dietas milagrosas, al comer, guíate por tu propia sabiduría y sentido común para velar por este, tu otro cerebro.

Una afirmación como El poder reside en mí puede fortalecer esta zona y darnos autosuficiencia para reconocernos y aceptarnos, sin importar si respondemos o no a los cánones establecidos.

No olvidemos que una forma de querernos más y aceptarnos es cambiar nuestra mirada hacia nosotras mismas, con menos exigencias y más disfrute. ¡Pesa tanto el no quererse! Arriba esas camisetas y a recibir en el ombligo el temprano sol de la mañana, eso es medicina.

¿Y tú, miras a tu tripa con el cariño que se merece?

 

¡Hola pies!

Empezar por los pies este calendario, era obligatorio. Tenerlos encerrados dentro de los calcetines, simbolizaba lo que he estado sintiendo con mi cuerpo todos estos años… Por eso este dibujo es para mí un gran símbolo de lo que significa descalzarse: tomar tierra, reconciliarme, regalarme sensaciones y arriesgarme a sentir.

Los pies esos grandes olvidados. Un territorio secreto del cuerpo, casi tanto como el pubis o el pecho. Van siempre ocultos en invierno, a pesar de que descalzos reciben de forma más directa los dones de la Madre Tierra.

Cuando ando con la cabeza en las nubes, mis pies me ayudan a aterrizar. Si estoy atenta, se produce el milagro, trasladándome al aquí y ahora. Al estar en la parte más inferior del cuerpo, nos dan arraigo. Para avanzar, hay que estar apoyada en buenas bases.

Leonardo da Vinci los calificó como una obra de arte y una pieza maestra de la ingeniería. ¿No os parecen eróticos los pequeños dedos, el sensible empeine y el vulnerable talón de vuestros pies? A mí, sí y, en cuanto los atiendo con una mirada o caricia, responden gustosos y agradecidos. Os invito a probar.

Gusto de hierba!

Desde la visión de los chacras, así llamados los puntos de energía que recorren nuestro cuerpo, los pies son nuestras raíces simbólicas, te conectan con tu tribu.

Cuando toco mis pies, a veces siento sanar las pisadas de mis abuelas. Rescato las huellas que fueron dejando por la senda de sus vidas. Imagino cómo lavaron sus pies en jofainas de agua fría y los secaron con toscas toallas con olor a lavanda. Masajearlos, me enlaza con esas grandes mujeres de mi sangre. Siento que me transmiten su poder y que yo las honro recordando el mío.

Para mí, reconciliarse con los pies es poner paz a nuestras raíces y una sonrisa en la cara de nuestras abuelas.

¿Y para ti, cómo es la relación con tus pies? ¿Te gusta caminar descalza? ¿Por dónde?

Hablemos de nuestro precioso cuerpo

Soy mujer, tengo un cuerpo admirable a través del cual mis células hablan de mí, de todo lo que llevo dentro.

Creo que conozco mi cuerpo pero ¿es verdad? ¿Cuándo me detengo a sentirlo? ¿Qué pienso de él? ¿Cómo lo cuido?

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El cuerpo de una mujer es su bien más preciado, es único, extraordinario, porque en él ocurre la vida. Aceptar y amar nuestro cuerpo es una garantía de paz y de gozo. Los clichés de esta sociedad, las comparaciones o etiquetas nos despojan de nuestro poder. Mirarse a una misma con amor es el antídoto.

Ahora toca sacar de la mente las viejas creencias y los mensajes castrantes. Es el primer paso para sanar la desconexión de mi cuerpo: volver a entrar en él y explorarlo. Sin juicios. Un cuerpo se habita pensándolo, sintiéndolo, pues la energía sigue a la intención. Pongamos la intención en esa tarea y los cambios no tardarán en llegar.

Te propongo un reto: ponte delante del espejo y agradécele a tu cuerpo todo lo que ha hecho por ti. Puedes escribir esta frase en un papel y pegarlo en el espejo: “Me acepto, incondicionalmente. Ahora”.

Luego, deja de mirarte y empieza a sentirte.

¿Qué pasaría si te aceptaras por completo?

Regalos que me pide el cuerpo

Quiero agradecerte tu fidelidad a lo largo de estos años, no sabes cómo me sirven vuestras palabras de aliento cuando a veces se pierde el norte, por muy encarrilada que una parezca en sus sueños. Siempre hay altos y bajos. Pero luego, gracias a la vida, vuelve la atención y centrarse en el afán que a una le ha traído hasta aquí.

Por eso, después de muchos meses de silencio, poder presentarte Cuerpo de Mujer 2017, mi quinto calendario y agenda de Las Mujeres que hay en Ti es un gran sueño hecho realidad.

PIES

Mis raíces. Acrílico. 2016 Cuerpo de Mujer. Elena Caballero

Siempre hablo de sueños porque para mí no son ese algo inconsistente que se queda flotando en la mente. Son ese fuego dentro, esa claridad de propósito interior que te hace vibrar y que nunca gasté y que por primera vez en mi vida está saliendo a la luz. Y quiero aprovecharla. Y compartirla con vosotras. Hablando y dibujando sobre temas que me llegan a la piel: nuestros cambios, ciclos, secretos, bellezas y enormes fuerzas interiores.

Este año, en uno de mis trabajos más desafiantes, recorro las partes de nuestro cuerpo femenino con la intención de conocerlo mejor, explorarlo, olerlo, tocarlo e incorporarlo a mi vida de prisas y falsas creencias. Quiero pasear despacio por cada una de nuestras formas, enfrentándome a la tarea de dibujar sin saber anatomía ni dibujo, peleándome con el papel en blanco con la sensación de haber olvidado plasmar mi sentir en colores.

Ha sido arduo, pero cuando este trabajo ha salido a la luz, y percibo que os llega a cada una de alguna forma, doy volteretas imaginarias y siento una alineación perfecta con el universo. Feliz de esta sincronía.

Cuerpo de Mujer nace para recuperar nuestro principal aliado. Pues sólo bajando a nuestra raíz, “a nuestros jugos” como dice Carmen García Enguita, podemos realmente alcanzar el cielo. En el cuerpo todo nos sucede. Y una emoción sana traerá un cuerpo sano, como dice también la doctora Christiane Northrup, en quien se inspira gran parte de este trabajo. Y un cuerpo sano traerá una emoción sana. Y somos las dos cosas.  Por eso hablo también de los chacras que corresponden a cada parte del cuerpo…

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Mi precioso cuerpo. Acrílico. 2016. Cuerpo de Mujer. Elena Caballero

Es sólo una pincelada, ya sabéis, un calendario no da para mucho más, pero que valga para que cada una tome conciencia de que su cuerpo es maravilloso sea como sea y de qué forma sacarle más partido y ofrecer atención, tiempo y cariño, a las partes más olvidadas.

Y, por último, algo muy importante: Como sabes, el año pasado tuve la fortuna de comenzar a colaborar con la distribuidora Alfaomega quien me colocó en muchas tiendas y librerías de España y algunas de Latinoamérica. Fue genial para comenzar a estar al alcance de más personas, pero para mí no resultó muy rentable económicamente. Por eso este año les he pedido que me faciliten más ejemplares para que los pueda vender yo misma, a cambio de sacrificar mi 10% por ejemplar vendido en tienda. Total, que con lo único que ganaré con este trabajo será con vuestras compras personales y directas.

Por eso te pido que lo tengas en cuenta si este año quieres hacer un regalo especial o tener tu agenda o calendario Cuerpo de Mujer 2017.calendario_mujeres_2017

Anímate a pedírmelo a mi directamente o bien en www.lasmujeresquehayenti.com.

Tendrás un bello marcapáginas y/o postal de regalo con alguna ilustración del cuerpo.

Deseando seguir compartiendo contigo los días, los ciclos, los caminos y las estaciones.

Mucho Amor, de la cabeza a los pies. Y enorme gratitud!

eLeNa