Amo mis caras

Llegamos al penúltimo mes del año y es el turno de hablar del rostro. Lo hago a mi manera, un poco física un poco espiritualmente, como es habitual en el proyecto Cuerpo de Mujer 2017.  El objetivo, como siempre, es elegir mirarnos con cariño, unos a otros. Y a nosotras mismas en primer lugar.

La cara es la parte más expresiva de mi cuerpo, mi carta de presentación. Además de la sensible piel que me conecta con todo, en ella se encuentran también las ventanas maravillosas por las que el universo se me muestra: mis ojos, orejas, nariz y boca. Por eso, necesito ver más allá y explorar la sabiduría innata que refleja cada pliegue de mi rostro.

Técnica mixta. El rostro.

Hoy quiero volver a ver, oir, oler, tocar y saborear como lo hacía la niña extasiada que fui. Mirar atardeceres honra el sentido de mi vista. Escuchar el latido del mar, serena mi oído sobre la arena. Oler una pastilla de jabón o la tierra mojada, resucita momentos de mi infancia. Acariciar la suave piel de un cachorro, alegra mi corazón. Degustar una fresca manzana o los labios del ser amado, hacen que merezca la pena vivir.

Sin embargo, el sentido que despierta el verdadero atractivo de nuestra naturaleza es la intuición. Situado encima del entrecejo, en el sexto chacra, se encuentra el llamado tercer ojo. Mirar a través de él, nos ayuda a equilibrar la mente racional y la intuitiva, los dos hemisferios de nuestro cerebro. Cuando eso ocurre, aparece nuestra olvidada sabia interior.

Si todos nuestros sentidos están afinados, nuestra relación con el mundo dejará de estar distorsionada. De este modo podré cambiar la percepción que tengo de mí misma. Y aceptarme tal y como soy. Con mis luces y mis sombras. Así, podré comprobar en mi propia piel lo que afirmaba la célebre diseñadora francesa, Coco Chanel: No hay crema de belleza más eficaz que una mujer que se siente a gusto consigo misma.

 

¿De qué forma sientes tu belleza?

El son de mi propia voz

Ya llegamos a octubre. Toca el cuello en mi calendario y agenda Cuerpo de Mujer. Qué difícil fue hacer un cuello, un cuello tan largo…Ese lugar mágico de expresión y hay tanto por decir y cantar… Pero hagámoslo con respeto por favor.

Mi cuello es el delicado tallo que conecta mi cuerpo con mi cabeza y mis sentidos. No importa si es largo o corto, terso o arrugado, porque a través de él lanzo al mundo mis palabras y el canto que yo soy. En mi garganta, rueda la energía del quinto chacra, relacionado con mi capacidad de comunicar y expresarme. Como nexo vital entre el fluir de mi corazón y mi mente, a menudo, en el cuello, quedan estancados los conflictos anímicos.

Mi voz. Técnica mixta.

Cuando nos damos permiso para expresar, a través del habla, nuestras sensaciones, ideas o sentimientos, nos liberamos. Así, no guardamos en el cuerpo las palabras no dichas, como residuos que pueden bloquearnos. Por eso, des-ahogarnos nos sienta tan bien. Además, al pronunciar lo que llevo dentro, brindo  a los demás un espacio liberador donde poder expresarse a su vez.

Resulta curioso que el primer paso para comunicarse bien sea saber escuchar. Y, antes que nada, a mí misma. Escuchar lo que llevo dentro y necesito transmitir al mundo. Sólo así puedo manifestar el ser que soy y llegar a la coherencia entre lo que pienso, siento y digo. Revelar mi verdad, implica a veces, tomar decisiones que asustan. Pero qué sanador serme fiel y poder afirmar con un buen escote: ¡Expreso lo que hay en mi corazón!

Ayuda mucho a la autoexpresión escribir en un cuaderno lo que te ocurre y cómo te sientes. Practícalo cada mañana temprano como un ejercicio diario que, más que a la congruencia y a la corrección, tienda a plasmar tus vivencias y a dejar fluir tu corazón.

Tumbarte en la hierba, contemplar el mar, cantar, meditar, hacer rituales o escuchar el silencio, son acciones que pueden inspirarte a sacar de tu delicado tallo todo aquello que está destinado a florecer en ti y que se merece salir a la luz.

¿Cómo expresas lo que eres?

 

Mis brazos, ramas del corazón

Hola septiembre, nuevo curso, nueva era, casi nuevo año. Siempre celebro el 31 de agosto como si fuera otro Fin de Año, o fin de estación. Nueva oportunidad para crear, recrear, inventarse otra forma de estar en el mundo. ¡Qué aburrido ser la misma niña asustadiza! La cuido y la acepto pero ahora elijo confiar en mi fuerza, en mi capacidad para cocinar mi vida y bailarla a mi gusto! Vamos a ver si nos inspiramos un poco!

Me gusta ver a mis brazos y manos danzar cual amapolas meciéndose en los campos, y utilizarlos para todas las actividades creativas del mundo. Brazos milagrosos que a todo alcanzáis, fieles mensajeros entre la realidad y mis sueños. Cuanto más creo, más capaz me veo y más feliz me siento. Haciendo encuentro mi elemento.

Mi calendario Cuerpo de Mujer hoy danza

Brazos y manos están muy vinculados al corazón. De hecho, casi salen de él, por eso expresan tanto. El sentido del tacto tiene poder sanador, siendo capaz de liberar viejos bloqueos de energía estancada. Cuando abrazamos nos recargamos de inmediato. Incluso el automasaje, despierta la sensibilidad dormida de cada célula. Por eso, a pesar de que muchas veces lo he temido, hoy me rindo al inmenso poder del tacto.

Como todos los paisajes corporales, los brazos también sufren su metamorfosis. Con la edad, pueden salirle alas. No te inquiete ver colgar la piel de tu brazo. Estas alas se abren, también, en sentido literal. Los brazos representan, además de tu potencial de acción y tu fuerza, el poder de expresar y abrirte al amor. Por los crecientes surcos azules del dorso de tus manos, si lo permites, tu corazón puede latir más hondo cada año.

Las manos son muy sensitivas. Todas podemos activarlas y abrirnos a recibir la energía sanadora del universo para transmitirla. Es muy simple, pon la atención en la palma y, sin forzar, permite que lo que tenga que ocurrir, ocurra.
Da voz a tus manos. Pinta, cocina, escribe, amasa, baila, teje, inventa, toca, abraza, … Eres el útero creador del universo. Encuentra tu elemento como prodigiosa artesana. Tus creaciones tienen éxito cuando rompes tu armadura y permites hablar a tu corazón

¿Cómo hablan tus manos?
Feliz Septiembre Al Punto!
¡¡¡Por cierto muy pronto a la venta ya mi nuevo calendario y agenda Guerreras de la Luz!!!
¿Te guardo el tuyo?

Mis pechos, fuentes del amor

Acabo de regresar de un encuentro ayurveda en la Mancha, cerca de Ciudad Real, en el que un numeroso grupo de personas hemos estado comiendo, hablando, cantando y haciendo yoga. La persona que allí nos congregaba, el doctor Rajbir, comentaba que todo es amor, que busquemos el amor en nosotros. Durante las horas que duró el encuentro apenas pude sentir esa comunión con el cosmos. Hacía mucho calor y poca sombra bajo la que refugiarse, para reconocer algún atisbo de la mística que hay en mí. Pero ha sido al regresar y reposar lo allí vivido y cantado cuando vuelvo a saborear esa conexión con todo.

Recuerdo que hace años tuve la visión de que sin amor, no valía la pena nada de nuestro entorno, una casa hecha sin amor, no brilla, no se sostiene, nada, ni un guiso, ni un paseo, ni una pareja, ni un engranaje atómico, ni una cuenta abultada en el banco.

Ahora escuchando al neurocirujano Mario Alonso Puig he vuelto a recordar que el amor es la única práctica, pues afirma que el único antídoto real frente al miedo, el resentimiento o la ira y todas las enfermedades que esas emociones desencadenan, es el amor. Y la gratitud. ¿Y dónde sitúo todo esta energía amorosa en mí, dónde la busco, y cuantas veces no encuentro? En mi pecho. Mejor dicho, en mis pechos, porque soy una mujer. Y aceptarme y quererme yo, tal cual soy en este momento, es el desencadenante del amor que construirá mi vida, los segundos siguientes.

Y vuelvo mi calendario Cuerpo de Mujer 2017 en el mes de agosto y encuentro a mi preciosa “Pachamama”, -que mereció servir de portada con su dulce gesto-. Y esto pude escribir sobre los pechos y cómo amarlos y cuidarlos como parte fundamental de mi anatomía:

“Mis pechos son pequeños, suaves y sensibles, siempre presentes en mi latido, bajo mis ropas. Con su vibrante tejido, su areola y su pezón, son la más gustosa metáfora del dar y recibir. Representan la generosa abundancia de la naturaleza en mi cuerpo. Primero producen leche y, por extensión, cariño y ternura.

Ojalá todas las mujeres reconocieran generosamente la enorme variedad de tamaños y formas de los pechos y cómo varían de una mujer a otra. Comprenderían qué percepción más sesgada tenemos de nuestras fieles compañeras, las tetas, y cómo las manipulamos para adaptarlas a los gustos imperantes de la sociedad.

Los pechos están situados en el centro energético del cuarto chacra, cerca del corazón. Una zona asociada al amor incondicional y los sentimientos. ¡Cuánto alivio y consuelo han proporcionado los pechos femeninos! Del mismo modo, este lugar es capaz de generar emociones en sus más diversas expresiones.  Desde aquí, emana la capacidad de transmutar el dolor mediante el proceso del llanto, el perdón – a otros y quizás a nosotras mismas también – para después, dejarlo marchar.

Anímate a conocer tus pechos y entender su anatomía. Observa cómo se transforman al ritmo de tus ciclos… Se merecen tanta o más atención que tu cutis o tu pelo. Cada vez que lo necesites o cuando te duches, imagínate que tus manos tienen un mágico poder sanador. Mira tus pechos y axilas y acarícialos con amorosa ternura. Gracias a este mimo atento y placentero, puedes nutrirte de un caudal extra de poderosa energía vital”.

Y yo te -me- pregunto: ¿Qué parte de ti necesita de tu cariño?

¡Feliz Verano, hemisferio Norte! ¡Feliz invierno, hermano Sur!

Elena

Cojín y mástil de mi ser

Cojín y mástil de mi ser. Técnica mixta.

En estos días de calor, empezamos la operación bikini en el hemisferio norte. A ver si consigo amarme un poco más este verano, tal y como soy. En mi calendario Cuerpo de Mujer he elegido la espalda y el culo para este mes de junio. Son esas partes que muchas no acabamos de ver con el suficiente cariño y sin embargo ambas nos sirven de imprescindible mástil y amable cojín. Hablemos de ellas. Dancemos con ellas!

Cuántas veces luché por verme en el espejo de un vestidor y comprobar si mi culo se veía gordo, muy bajo o demasiado plano. Desde luego, nunca fue tan respingón como los de las chicas de las revistas.

Suele pasar con aquellas partes de nuestro cuerpo que permanecen ocultas o vemos con dificultad: son incomprendidas y juzgadas implacablemente. Pero tanto la espalda como las nalgas, una tan de huesos y las otras tan blandas, son las que nos sostienen y asientan. Definen, en cierto modo, nuestro lugar en el mundo.

La espina dorsal es el mástil vital imaginario que une, lo más bajo con lo más alto. Nos da estabilidad mental y fortaleza física. Si arriba, en la cabeza, nos creemos inadecuadas, toda nuestra torre se desmorona.

Muchas mujeres llevamos años insatisfechas con nuestro cuerpo. Lo que pensamos y sentimos acerca de él, genera un campo electromagnético explícito a nuestro alrededor. Por ello, aquellas que conectan con su guía interior, se muestran más imponentes físicamente. Mirarse a una misma sin juicios, con apertura, modifica las propias células.

En los cuerpos no hay ningún tiene que ser. Considerarse flaca, gorda, mayor o inaceptable porque la propia belleza esté al margen de la moda o la cultura imperantes, hiere de muerte el júbilo natural que caracteriza la genuina naturaleza femenina. Y es una mochila que curva tu espalda.

Mueve tu pandero, sacude tus caderas y baila para liberar tu fuego. Así despierta tu kundalini interior, desenroscándose desde el coxis a la cabeza. El movimiento y el ritmo nos conectan y transforman. Y nos devuelven esa alegría de vivir que contagiamos las mujeres cuando nos abrimos a lo auténtico.

¿A qué esperas para desatar tu cintura?

 

Mi caldero mágico

 

Mi caldero mágico, el útero. Técnica mixta.

En esta luna llena de mayo, quiero compartir con vosotras una de las partes fundamentales que me ayudan a parir, año tras año, estos proyectos creativos entorno a la mujer: mi caldero. Tantos años viví de espaldas a él y me doy cuenta de la importancia de tenerlo en cuenta, incluso de pensar a menudo en él, para “cocinar” la vida que yo quiero vivir de verdad.

El útero es el único recipiente milagroso capaz de nutrir y dar a luz un nuevo ser. Y, por supuesto, puede alumbrar otras infinitas creaciones. Situado en el centro de la pelvis, es un espacio rojizo, tibio y ávido de vida, con forma de pera invertida. Junto a los ovarios, es el punto de energía más potente del cuerpo femenino.

Recordemos que las hembras, en cualquier especie animal y vegetal, somos fuente de vida en el universo, el gran útero creador . Esa energía imparable proviene de los óvulos, que se generan en los ovarios. Los ovarios son como dos huevos pequeños de color perla, situados uno a cada lado del útero. Aprovechemos toda su potencia para ponerla al servicio de nuestra propia vida

Localizado en la zona del segundo chacra, el útero está relacionado con las emociones, la creatividad, la sexualidad y las relaciones interpersonales. De hecho, es conocido como el cerebro o el corazón de abajo, por la gran carga emocional que sostiene. Es el lugar donde todo lo que se siembra puede florecer.

Al tratarse de una cavidad vacía, el útero está diseñado para contener, nutrir y gestar. Por ello, muchas veces también puede haber información obsoleta ocupando nuestra capacidad creativa y fértil. Viejas afirmaciones como las niñas buenas no hacen o sienten eso, pueden llenar nuestra matriz de culpas y miedos.

Es vital para la mente y el cerebro emocional de la mujer -su útero- saber qué creencias resetear de su sistema. Y decidir también qué energías permitir  entrar en su cuerpo y cuáles no. Esto anima y multiplica el inmenso poder creador de nuestro caldero.

¿Qué quieres crear en tu vida?      

Mi portal sagrado

Como portal esencial a la vida, la vagina y toda la parte externa de entrada, la vulva o yoni, deben ser celebradas. Desde la Prehistoria, los triángulos púbicos se dibujaban en las cavernas, como símbolo de un espacio sagrado. Yo he querido dibujarla para mi calendario Cuerpo de Mujer inspirándome en la obra de la artista americana Judy Chicago.

Así como el agua mana por las hendiduras de la roca, el brote de la semilla se abre paso por la tierra. Del mismo modo, emergen por esta misteriosa abertura con forma de flor, la sangre menstrual, el líquido amniótico al romper aguas y las criaturas al nacer.

Querida vulva: ¿Cuándo perdiste tu venerable sentido? ¿Cómo pude aprisionarte y esconderte con ropa interior sintética y pantalones apretados? ¿Quién osó considerarte zona impura?

Portal sagrado, vulva (inspirada en Judy Chicago) Técnica mixta

Hoy es el momento de acercarme a ti y reconocer la maravilla que eres. Por eso, cuando puedo, me pongo faldas de vuelo y te dejo tomar el aire. Sin duda, nuestra cueva sagrada es un valioso tesoro que hay que cuidar.

Entre los labios de la vulva habita el clítoris. El único órgano humano cuya exclusiva función es la de generar placer. Con sus ocho mil terminaciones nerviosas, es la parte más erógena del cuerpo femenino. Sin embargo, la experiencia sexual no se limita a este lugar, como tampoco el goce masculino se localiza solo solo en el pene.

Sabemos que para vivir nuestra sexualidad, no es imprescindible el contacto con una pareja. Es muy saludable permitirse momentos de intimidad personal, para escuchar la sabiduría y los mensajes del propio cuerpo. Cuando una mujer se conecta con su extraordinaria energía sexual y creativa, reconquista todo su poder personal.

 

¿Cómo puedes honrar tu cueva sagrada?

Mis piernas, pilares espléndidos

Con la llegada de marzo, mi mes, me entran ganas de ponerme en camino y sacar a la luz mis piernas. Pero esta vez mucho más consciente que otras veces. Me doy cuenta de lo importante que es estar feliz con ellas. Y que ellas se enteren, para regarme de salud y vitalidad. Son nuestras raíces, al fin y al cabo.

Mis piernas son los pilares firmes y esplendorosos que me sostienen. Me llevan allá adonde quiero. Ligadas  al viaje individual de la vida,  son dos columnas que me unen a los pies y simbolizan cuán enraizada estoy.

Consideradas desde siempre objetos de belleza y deseo, las piernas han cautivado a artistas como Degas o Botero. Son sexys, se entrelazan y pueden llegar a ser acrobáticas.

Mis piernas. Calendario Cuerpo de Mujer, marzo 2017.

Pero son mucho más: “Las piernas son poleas que nos ayudan a elevarnos y, a veces, sirven de anillo para rodear al amante”, según la escritora Clarissa Pínkola Estés. Y añade: “no pueden ser demasiado esto o demasiado lo otro. Son lo que son”.

Para crear mil y un movimientos, reales o imaginarios, las piernas combinan la potencia de los muslos y la versatilidad de las rodillas y los pies. El ritmo de nuestros pasos es la danza que nos permite expresarnos y graduar la intensidad de nuestro camino vital.

Mención especial se merece el mullido reino de los muslos. Envuelven el hueso más largo de nuestra fisonomía, el fémur, hasta dejarse engullir por las ingles y encaramarse por las caderas. Tan cerca de la cueva sagrada, tan sensibles, los muslos tersos de juventud, tiemblan sensuales al madurar.

Recorrer despacio el camino. Respirando por mis plantas.

Si acaricias tus piernas con amor y consciencia, te devolverán con creces tu conexión a la Madre Tierra y, todo tu cuerpo, se entregará a la dicha de estar vivo. Y eso, le hace mucha falta.

 

 

 

¿Te has parado a pensar lo que hacen tus piernas por ti?

Hablemos de nuestro precioso cuerpo

Soy mujer, tengo un cuerpo admirable a través del cual mis células hablan de mí, de todo lo que llevo dentro.

Creo que conozco mi cuerpo pero ¿es verdad? ¿Cuándo me detengo a sentirlo? ¿Qué pienso de él? ¿Cómo lo cuido?

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El cuerpo de una mujer es su bien más preciado, es único, extraordinario, porque en él ocurre la vida. Aceptar y amar nuestro cuerpo es una garantía de paz y de gozo. Los clichés de esta sociedad, las comparaciones o etiquetas nos despojan de nuestro poder. Mirarse a una misma con amor es el antídoto.

Ahora toca sacar de la mente las viejas creencias y los mensajes castrantes. Es el primer paso para sanar la desconexión de mi cuerpo: volver a entrar en él y explorarlo. Sin juicios. Un cuerpo se habita pensándolo, sintiéndolo, pues la energía sigue a la intención. Pongamos la intención en esa tarea y los cambios no tardarán en llegar.

Te propongo un reto: ponte delante del espejo y agradécele a tu cuerpo todo lo que ha hecho por ti. Puedes escribir esta frase en un papel y pegarlo en el espejo: “Me acepto, incondicionalmente. Ahora”.

Luego, deja de mirarte y empieza a sentirte.

¿Qué pasaría si te aceptaras por completo?

Elogio de la mujer hibernante

Gracias a mi hijo Dani apareció la Mujer Nieve en mi calendario Mujeres de la Naturaleza! Bocetando a Mujer Nube él me rogó que sin la Mujer Nieve no tendría sentido el trabajo. Y ahora que la descubro pasando página a diciembre, no me imagino acabar el año sin ella. Tan quieta, tan oscura y tan luminosa.

Mujer_Nieve_by_Elena_Caballero

Mujer Nieve. Técnica mixta.

En un mundo tan sobre calentado por la trepidante acción, un poco de Mujer Nieve hibernante, hace mucho. Regula, refresca. Vivan las mujeres hibernantes. Las que sueñan, las que se cuidan y vuelven a regenerarse en su cueva. Saborean su derecho a no necesitar, a no comprar, a no hacer. ¿Para qué esa algarabía? Paren, paren, paren el mundo que yo me bajo. Mujer Nieve grita: “Preservemos el Ártico, ¿qué haremos Hombres y Mujeres de la Naturaleza sin su termostato? Prestadme un invierno para descansar y un horizonte donde la esperanza pueda brotar”.

Y tú, cómo vives esto de invernar?