Septiembre: ¡Confianza!

Una noche, al finalizar un concierto, el músico despedía su actuación deseándonos al público salud y confianza. Desprevenida, la luz de la Confianza avivó mi corazón como una llama. Tuve claro que debía incluirla entre las primeras de mi lista de guerreras luminosas.

La Confianza pisando fuerte y amorosa en acrílico y papel.

Descubrí que a menudo había mirado afuera, haciendo caso omiso a quién era yo en realidad. Y pensé: ¿Dónde está mi fuente de poder? De ese lugar debo alimentarme para ser auténtica. Pues si no, el mundo se convierte en un lugar donde la coreografía que bailo y la música que suena es siempre la de otros.

Ponte ya a danzar en el escenario de tu vida, ordena esta bella señora mientras nos empuja suavemente por la espalda. Confiar es reconocer tu brillo interior, el primer resorte para dar un paso, declara.

Fiarme de mí, siempre, es un ejercicio para el que hace falta la claridad de una guerrera. Me da permiso para acometer cualquier tarea que me proponga. El coraje de abandonar el control y confiar en la existencia tal y como es.

La confianza se nutre con el silencio, cuando me ofrezco cosas que me hacen sentir bien, acogida. Recordando cómo fui capaz de llegar yo sola hasta hoy. Es una labor de mimo, escucha y apertura para desperezar esa confianza, tantas veces dormida.

Primordial tarea, la de enraizarte en tu propio poder y caminar. La de saber que suceda lo que suceda, yo misma podré sostenerme y acogerme. ¡Confianza! A veces hay que nombrar las cosas para que despierten en nosotros esencias ocultas, verdades olvidadas.

Yo me repito a mí misma palabras talisman que me hacen sentir poderosa, confiada, capaz:

Soy un manantial de poder

¿Y tú lo has probado?

La Alegría aligera la vida

Abrimos la sonrisa de par en par para acoger al mes de agosto, por eso incluí esta preciosa guerrera producto de mi imaginación, en la colección de las Guerreras de la Luz que más ayudan a revolucionar el mundo. Esta guerrera posee la energía más contagiosa que existe. La alegría es como tragarse una estrella, un sol que te incendia por dentro y lo ilumina todo. Sentirse como ese sol no sólo cuando las circunstancias me inviten a brillar, sino siempre, ya que en mi interior hay gozo y paz.

El simple hecho de estar viva es una fuente de alegría. Si el fantasma de un mal pensamiento se instala en mi mente, la alegría se escapa de mi niña interior, y sólo regresa cuando este se ha ido.

Olvidada de la emoción de vivir, camino anestesiada, cual zombi. Es como si me arrancaran de mi sustrato. O, quizás, ¿fui yo misma que me perdí? Andamos sin fuerza porque no sentimos la alegría auténtica, sin adicciones, la que trajimos al nacer.

La Guerrera de la Alegría en el calendario Guerreras de la Luz

Esta hada juguetona me rescata para poder huir de la mente tóxica y me impulsa a alegrarme de verdad por el éxito o las habilidades ajenas, como una manera genial de lidiar con la depresión o la tristeza y acabar con la envidia y la hipocresía.

Abre tu corazón, sonríe y mantén buenos pensamientos sobre ti misma y los demás, canta la Dama de la Alegría. Así amanecerá de nuevo tu luz interior, a la que hay que proteger y ejercitar, pues obra milagros.

La alegría tiene que ver con aligerar la vida, con conectarse al presente. No puedo estar contenta cuando estoy amarrada al pasado. Esta guerrera me obliga a quemar o destruir lo anquilosado para renacer al ahora, donde si lo permito solo puedo resplandecer. Porque hacen falta muchos faros en el mundo.

Vive en tu alegría!! Felices vacaciones…y/o Feliz Vida!

 

 

Guerrera de la Compasión: alivio el sufrimiento

Qué mejor que en vacaciones echar en la maleta un buen legado de virtudes para pasar en paz este tiempo? Si no ahora, ¿cuándo? Entre el brillo de lo fútil quiero ir más hondo, practicar la rotunda felicidad interior que ofrecen las guerreras, compatible con todo tipo de diversión cabal. Querer ser feliz e íntegra, sin ser repelente, impaciente ni rara, ese es mi afán. A ver si lo consigo.

Aquí va el mensaje de este Guerrera de la Compasión, que elegí para el mes de julio en los calendarios y agendas Guerreras de la Luz 2018. Esta inmensa figura representada con múltiples brazos está siempre dispuesta a socorrernos. Contempla la existencia como un océano, donde todos los seres navegamos zarandeados por similares recelos e inquietudes.

La gran tarea es aprender a ver el sufrimiento en el mundo sin tomarlo personalmente, para evitar sentirme agobiada y deprimida, pues así soy de poca ayuda.

Técnica mixta sobre papel. Elena Caballero Arenas 2017.

Esta guerrera me inspira a sentir empatía por los demás, pero sin involucrar mis propios miedos y penas quizás sin resolver. Ella me hace observar primero de dónde vienen mis problemas y cómo liberarme de ellos.

Con atención plena, puede surgir dentro de ti la ecuanimidad que te permita encontrar la forma de sanarte y beneficiar a los demás, me recuerda esta deslumbrante señora. Pero lo olvido a menudo y cuanto más quiero proteger a mi pequeño yo, menos espacio queda para darme a otros.

Cuando abandono el papel de protagonista, tomo mis propias dificultades como tributo al hecho de existir. Y nos veo girar a todos en la rueda de la vida. Así surge la compasión por mí misma y logro vislumbrar lo que están padeciendo otras personas desconocidas y comprender su difícil situación.

Solo entonces me adivino capaz de ponerme al servicio de mis compañeros de camino. Descubro que sólo tiene sentido llegar a buen puerto si viajamos unidos. Y se me ensancha el corazón. Todos merecemos ser felices.

 

La Guerrera de la Sabiduría abre tu mente

A estas alturas del año, en el mes más luminoso, estoy muy contenta y agradecida tras la difusión que están teniendo las Guerreras de la Luz. Trabajar con ellas es volver a los valores, al ser, para que nos de la fuerza que necesitamos en estos tiempos convulsos. Una forma de entrenar a la Guerrera de la Sabiduría es dejar espacio a la posibilidad de que las cosas no son exactamente como yo me creo que son. Esta dama luminosa me hace ver con claridad que todo es relativo, pasajero e impermanente. Empezando por mi propio cuerpo.

Guerrera de la Sabiduría. Técnica mixta: acrílico, rotuladores y lápiz.

Su luz es como una espada que corta la confusión y las falsas ilusiones. Porque la realidad que percibimos no es tan real, sino totalmente subjetiva. Cada cual lleva sus propias gafas de ver. Los mismos fenómenos existen de una forma distinta según quién los mire y el valor que les atribuya.

La guerrera de la sabiduría muestra que casi siempre adoptamos una de estas dos posturas frente a las cosas: de atracción o de aversión. Si percibo la situación como causa de placer, reacciono con deseo o apego. Si la veo como causa de sufrimiento, suelo reaccionar con odio o rechazo.

Es un continuo baile de me gusta, no me gusta. Viejos patrones y creencias heredadas me dificultan aprender otros enfoques. Al empeñarme en una visión equivocada, me enredo en la ignorancia más persistente.

Cuando tomo conciencia de que nada perdura ni es lo que parece, dejo de sufrir tanto y mi perspectiva del mundo se transforma.

Elige cómo prefieres relacionarte con lo que te rodea, desvela esta ecuánime guerrera. Tú eres quien decide odiar o apegarte a los objetos.

Entonces, cuando al escenario de mi vida llega una situación que me causa rechazo o deseo, puedo optar por mirarla directamente a la cara y decir, neutral: Ah, mi vieja amiga, estás de nuevo aquí. ¿Qué debo aprender esta vez?