La Guerrera de la Sabiduría abre tu mente

A estas alturas del año, en el mes más luminoso, estoy muy contenta y agradecida tras la difusión que están teniendo las Guerreras de la Luz. Trabajar con ellas es volver a los valores, al ser, para que nos de la fuerza que necesitamos en estos tiempos convulsos. Una forma de entrenar a la Guerrera de la Sabiduría es dejar espacio a la posibilidad de que las cosas no son exactamente como yo me creo que son. Esta dama luminosa me hace ver con claridad que todo es relativo, pasajero e impermanente. Empezando por mi propio cuerpo.

Guerrera de la Sabiduría. Técnica mixta: acrílico, rotuladores y lápiz.

Su luz es como una espada que corta la confusión y las falsas ilusiones. Porque la realidad que percibimos no es tan real, sino totalmente subjetiva. Cada cual lleva sus propias gafas de ver. Los mismos fenómenos existen de una forma distinta según quién los mire y el valor que les atribuya.

La guerrera de la sabiduría muestra que casi siempre adoptamos una de estas dos posturas frente a las cosas: de atracción o de aversión. Si percibo la situación como causa de placer, reacciono con deseo o apego. Si la veo como causa de sufrimiento, suelo reaccionar con odio o rechazo.

Es un continuo baile de me gusta, no me gusta. Viejos patrones y creencias heredadas me dificultan aprender otros enfoques. Al empeñarme en una visión equivocada, me enredo en la ignorancia más persistente.

Cuando tomo conciencia de que nada perdura ni es lo que parece, dejo de sufrir tanto y mi perspectiva del mundo se transforma.

Elige cómo prefieres relacionarte con lo que te rodea, desvela esta ecuánime guerrera. Tú eres quien decide odiar o apegarte a los objetos.

Entonces, cuando al escenario de mi vida llega una situación que me causa rechazo o deseo, puedo optar por mirarla directamente a la cara y decir, neutral: Ah, mi vieja amiga, estás de nuevo aquí. ¿Qué debo aprender esta vez?

 

Ven Concentración: UNA cosa por vez

Iniciamos el primero de mayo, con un buen antídoto de la dispersión, esa enfermedad de nuestro tiempo. Lo bueno es que tiene cura. Como todo. Con esta poderosa dama, soy capaz de gobernar mi mente. Orientar el pensamiento en una sola dirección le da la potencia de un rayo láser, afirma.

Guerrera de la Concentración. Técnica mixta

Cuando me desconcentro, mi mente es como un mono en un árbol. Nunca para. Y así el tiempo y la vida pasan tras mil pensamientos. No consigo muchos de mis grandes sueños por esta falta de foco y escasa fe en mí misma.

Sin embargo, todos somos capaces de concentrarnos. Sólo tengo que ver cuánto me cunde cuando logro centrarme varios minutos a la hora de leer, dibujar, estudiar o meditar. Prueba a apagar el teléfono móvil, el wifi. No es fácil. Pero marca toda la diferencia.

Dos enemigos complicados son el sopor y la agitación mental. El sopor me adormece y la agitación mental me distrae con multitud de pensamientos en mitad de la concentración.

Cosas sencillas, como la respiración, le dan ritmo a la mente.  No se puede respirar despacio y pensar rápido. Por eso, inspirar y exhalar con más calma me ayuda.

Procuro estar presente y con la mente aquí, donde está mi cuerpo. Con esta valiosa guerrera, ni lo pasado ni lo futuro existen. Concentrarnos en conseguir nuestro objetivo, sin distracciones, es la clave para lograr las cosas más increíbles.

Me enfoco aquí y ahora en UNA cosa. 

 

 

 

Elogio de la mujer hibernante

Gracias a mi hijo Dani apareció la Mujer Nieve en mi calendario Mujeres de la Naturaleza! Bocetando a Mujer Nube él me rogó que sin la Mujer Nieve no tendría sentido el trabajo. Y ahora que la descubro pasando página a diciembre, no me imagino acabar el año sin ella. Tan quieta, tan oscura y tan luminosa.

Mujer_Nieve_by_Elena_Caballero

Mujer Nieve. Técnica mixta.

En un mundo tan sobre calentado por la trepidante acción, un poco de Mujer Nieve hibernante, hace mucho. Regula, refresca. Vivan las mujeres hibernantes. Las que sueñan, las que se cuidan y vuelven a regenerarse en su cueva. Saborean su derecho a no necesitar, a no comprar, a no hacer. ¿Para qué esa algarabía? Paren, paren, paren el mundo que yo me bajo. Mujer Nieve grita: “Preservemos el Ártico, ¿qué haremos Hombres y Mujeres de la Naturaleza sin su termostato? Prestadme un invierno para descansar y un horizonte donde la esperanza pueda brotar”.

Y tú, cómo vives esto de invernar?